Crónica Baroness + Aathma (Teatro Barceló, Madrid)

Cartel Baroness Purple Iberian Tour

 

 

Uno suele preferir escribir las reseñas de los conciertos cuanto antes, a ser posible nada más terminar el mismo, por aquello de la inmediatez, de las sensaciones que están aún a flor de piel (ya sean buenas o malas) y porque ya tenemos una edad, para qué negarlo, y todo lo referente al concierto está más fresco en la memoria. Evidentemente no siempre se puede, suelen ocurrir cosas que te lo impiden. Éste es uno de esos casos, ya que entre la acumulación de conciertos y de compromisos personales no me ha sido posible hacerlo hasta hoy. Esta circunstancia también tiene sus ventajas, porque te permite masticar bien tus ideas antes de plasmarlas en la pantalla del ordenador y también da tiempo a leer todo tipo de comentarios en las consabidas redes sociales. Y desde luego, si hay un concierto que ha despertado a la bestia recientemente y ha provocado reacciones de todo tipo es el de Baroness + Aathma del sábado pasado en el Teatro Barceló de Madrid.

Siempre y cuando las opiniones y los comentarios vengan desde la educación y el respeto está genial el asunto. Solamente faltaría que uno no pudiera expresar su opinión. El problema reside en que tras el anonimato que proporciona internet se esconden todo tipo de personajes que aprovechan la ocasión para según su punto de vista sentar cátedra y según el mío simplemente sacar a la luz sus miserias, vergüenzas y falta absoluta de consideración hacia puntos de vista que no sean los suyos. Llevo dos días flipando en colores. Se lanzan puñales en las redes contra todo y contra todos: la promotora, la sala, ambas bandas y si te descuidas hasta al vecino del quinto izquierda del piso de atrás que solamente había bajado a tirar la bolsa de la basura justo cuando se estaba desarrollando el concierto.

Basura es además lo que se suele repartir en esos comentarios, además de insultos por doquier e inexactitudes una tras otra. Dejaré para el final el tema más polémico del concierto, el ya famoso “corte” en la actuación de Baroness (aunque ya adelanto que eso es más falso que la inexistente catedral de mi barrio), y voy a centrarme de momento en lo principal, que es lo meramente musical. Dejando claro eso sí, que yo de dogmático no tengo ni un pelo y que lo que aquí vais a leer es una simple reseña personal e intransferible del concierto, sin más ánimo que comentarlo desde mi punto de vista y sin querer convencer a nadie de nada. Para eso ya están otros. Aquí polémicas las justas. ¿Debate?. Todo el del mundo. Pero por favor, con argumentos y educación. Que los tiempos de los correveidiles y argumentos de patio de colegio terminaron hace mucho tiempo.

Aathma Live 1A las 20:30 y con puntualidad suiza tal y como estaba anunciado en todas partes, saltaron a escena los locales Aathma, una banda que a mí particularmente me gusta bastante y a la que llevo años siguiendo. Quizás me resultó rara su incorporación al cartel porque no acababa yo de verlos muy en la onda del grupo principal del sarao, pero a priori me alegraba mucho el hecho de que por fin tuvieran la oportunidad, ellos de tocar y yo de verles, en una sala en condiciones y con un buen sonido, que uno estaba harto ya de verlos en antros de mala muerte a cada cual más digno de figurar en el libro Guinness de la inspección del Ministerio de Sanidad y Seguridad Social.

El que ya los conociera no tendría problema alguno, porque la banda sonó compacta y como un cañón en sus cuarenta y cinco minutos de actuación. Para los que disfrutamos de su música fue una ocasión irrepetible de verlos en condiciones y de disfrutar de temas nuevos que nos ofrecieron en su repertorio. Supongo que a muchos que no conocían al grupo se quedaron a cuadros, porque su legado de doom/sludge sin concesiones no es fácil de digerir, las cosas como son. Su más que sobria puesta en escena, sin apenas iluminación salvo algún flashazo esporádico de los focos de la sala y las velas que colocaron encima de sus amplis y su nula comunicación con el público en todo momento puede dejar a cuadros a más de uno y me temo que eso es lo que pasó el sábado. Otra cosa provocarán, sea ésta buena o mala, pero seguro que indiferencia no. O te gustan o no los soportas y no entiendes qué pintan ahí. Yo pertenezco al primer bando y declaro solemnemente ante el jurado popular que disfruté su concierto como un cabrón (perdón si el lector se encuentra en horario infantil). Respeto muy mucho a los que no piensan así, pero no me voy a dedicar a escribir las barbaridades que llevo oyendo y leyendo desde el mismo sábado. Chapeau para un grupo que salió a defender su idea de cómo interpretar y presentar su música, por mucho que otros prefieran luces, explosiones y espectáculos circenses. Para eso ya está Kiss o El Circo del Sol.

Y si he escuchado burradas sobre Aathma estos dos días, ni os cuento lo que he oído de Baroness. Madre mía del amor hermoso y de mis entretelas. Que es un concierto de música y hay gente que parece que le va la vida en ello. A los temas importantes que nos están cayendo a diario no les prestamos importancia pero a un simple concierto de una banda muy buena que cualquiera sabe que tampoco va a pasar a los anales de la historia de la música, le dedicamos una atención que a mí particularmente me está pareciendo muy pero que muy excesiva. Todas las bandas tienen conciertos mejores y peores, por la simple razón de que sus componentes tienen días mejores y peores. Pues como tú y como yo en cualquier momento de nuestra vida.

Baroness Live 2

La división de opiniones respecto a la actuación de los de Savannah es radical. Hubo a quien le encantó y hubo a quien le decepcionó soberanamente. El aquí escribiente vuelve a decantarse una vez más por el primer bando. Debe ser que con la edad he perdido el sentido del gusto y me trago cualquier cosa pero a mí me pareció un concierto extraordinario. La principal queja es el sonido. Pues dependería de la ubicación porque desde donde yo me encontraba era cristalino, especialmente a partir del segundo/tercer tema. Después viene el setlist. Demasiado tema de su nuevo disco “Purple”. ¿Alguien se ha parado a pensar antes de soltar su verborrea diarreica que la razón de este concierto era la presentación de ese disco?. De hecho me parece de admirar que opten por defender su más reciente obra, que para eso la han parido después de años de travesía en el desierto tras el gravísimo accidente que sufrieron en la gira de su penúltimo disco y que casi le cuesta la vida a más de un componente (de hecho las secuelas del mismo permanecen claramente visibles en el brazo izquierdo del mismísimo John Baizley).

Ante estas dos quejas fundamentales solamente decir que para malo el sonido que tuvieron la última vez que actuaron en Madrid en la Sala Caracol, con un batiburrillo de notas que apenas permitía distinguir los temas. Y en cuanto al último disco, pues esto es como los culos, que cada uno tiene el suyo. Además del sonido, lo que me decepcionó de aquella última vez que les vi fue que venían presentando “Yellow & Green”, para mí su disco más flojo hasta la fecha. “Purple” sin embargo me parece un retorno más que digno, provocado seguramente por las vivencias de ese accidente que les ha hecho sentirse vivos de nuevo. Por mí como si se lo hubieran tocado entero (algo que estuvieron a punto de hacer si no me fallan las cuentas). Sí hay una cosa que no me gusta, y es que se olviden por completo del “Red Album”, que sí considero un discazo del copón. Desde luego de lo que nadie se podrá quejar será de la entrega y de la ejecución de los temas encima de las tablas. Un John Baizley hiperactivo compenetrándose a la perfección y formando un dúo mágico a las guitarras y voces con Pete Adams y unos contundentes nuevos componentes en el grupo, que no hacen echar de menos en absoluto a los anteriores. Nick Jost al bajo y los teclados, y un más que competente Sebastian Thomson a los tambores. Juntos alternaron todos esos temas de su última entrega (“Morningstar”, “Iron Bell” o “Desperation Burns” ) y que tan bien suenan en vivo con clásicos imperecederos de la banda como “March To The Sea”, “A Horse Called Golgotha” o la inconmensurable “Eula” con la que finalizaron un concierto que no debía haber terminado ahí.

Baroness Live 1Llegamos al punto cumbre que comentaba al principio, ese supuesto corte por parte de la sala que impidió a Baroness completar su show y que incluso fue usado como excusa por uno de los técnicos que empezaron a recoger los bártulos durante los tres minutos que duraron los abucheos y el amago de revolución que acabó en nada. Ya no estamos en los ochenta. Ahora levantamos un poquito la voz y enseguida nos callamos. Y encima la levantamos sin razón. Hasta el Papa sabía que el concierto terminaba a las 23:00, porque es una regla no solo del Teatro Barceló sino de muchas salas de Madrid. Si te dan las 23:00 y te quedan dos o tres temas por tocar es porque tú quieres o no has sabido administrar bien el tiempo. No sé si es cuestión del promotor, del tour manager de la banda o del propio grupo, pero seguro que conocían desde hace meses el curfew de la sala (que estas cosas se preparan con meses de antelación, y más los grupos americanos), así que si nos quedamos sin escuchar “Isak” y “Take My Bones Away” no fue desde luego por culpa de la sala. Y Dios me libre de defenderlas, que me la han jugado en muchas ocasiones a lo largo de más de veinte años acudiendo a conciertos, pero cuando las cosas son como son, hay que decirlas. Se me ocurren mil maneras de solucionar eso, a cada cual de más sentido común que la anterior: empiezas antes el concierto, le recortas diez minutos al grupo telonero, te das prisa en hacer el cambio de escenario entre banda y banda en vez de ir a paso tortuga y así hasta el infinito y más allá.

Total, que me quedo con un concierto brillante en mi más que humilde opinión, con una banda que creo ha recuperado el mojo que habían perdido y con esa pequeña o gran decepción de no haber podido presenciar su setlist completo. Eso sí, mucho gritito y mucha queja pero a los tres minutos la mitad de la sala acudía como borregos al matadero del merchandising a arrasar con todo lo que allí había y que por cierto no era nada caro comparado con los precios que se ven en esos puestos en conciertos de bandas con muchísimo menos nombre que Baroness. Lo siento por los que salieron decepcionados y respeto muchísimo su opinión, pero yo me lo pasé teta y tenía que decirlo.

 

Vídeos Aathma;

 

 

 

Vídeos Baroness; 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Crónica: Jorge Iván Delgado López

Fotos: Sergio Albert Aviles

Vídeos: Jorge Iván Delgado López

Promotoras: Sound Isidro

Sala: Teatro Barceló

Fecha: 05-03-2016

 

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3 comentarios

  • driveshaft

    Buenas! Lo primero es decir que en general estoy bastante de acuerdo con todo lo que has dicho. Pero para mí hay algún punto que se te ha pasado. El primero el que comenta melenas, y es que el aforo del Teatro Barceló me pareció sospechosamente inflado. He ido a decenas de conciertos y en la vida me ha costado tanto moverme a unas cuantas filas del escenario como el otro día, ni siquiera en festivales masificados. El segundo es que yo personalmente salí decepcionado por no oír el final del concierto, en concreto Isak, Take my bones away y Try to Dissapear, que vi que estaban en el setlist que tenía el técnico. Esto me hace pensar que a la banda le pilló de imprevisto la hora límite y me hace dirigir la culpa a los organizadores, o a nivel más general, a la ausencia de salas decentes en Madrid. Mientras tengamos que seguir recurriendo a empresarios de la noche con nulo interés por la cultura cuyo único afán es llenarse el bolsillo amortizando su sala dos horas antes de la discoteca, así nos lucirá el pelo.

  • melenas

    ¡Hola! Primero felicitaros por el portal. Os conozco desde hace poquito y la verdad es que siempre tenéis buen género 😉 Yo soy de los que salí decepcionado del concierto. Lo cierto es que la banda no llegó a transmitirme en casi ningún momento de la noche, pese a que el set list me pareció (dejando a parte el tema de los bises) bastante bien compensado. Mi decepción principal se centra en la sala. A mi modo de ver el sonido no fue nada bueno, y el hecho de que haya habido mucha gente que se haya quejado de lo mismo es síntoma de que no fui una excepción. Pero pese a que el tema de programar conciertos de rock, metal, etc…en salas donde no se asegure un correcto sonido es el pan nuestro de cada día en este país, aún más grave me pareció la sensación de que hubiese mucha más gente de la debida. No sé si esto es una sensación que sólo tuve yo, pero es algo que por ejemplo, me impidió moverme a otro punto de la sala donde quizá la percepción del sonido hubiese sido otra. Si a esto le sumamos que el desalojo de la sala por el pasillo que daba acceso al ropero fue un desastre, está difícil que vuelva a But. El tema de los bises estoy plenamente de acuerdo contigo, que hubiesen empezado antes y listo. Dicho todo esto, es genial que la gente disfrute de los conciertos, son opiniones, y no es la muerte de nadie. Lo que sí es importante es exigir salas que cumplan condiciones necesarias para disfrutar de forma agradable de un concierto, sea del género que sea.
    Lo dicho, enhorabuena por el portal, tenéis mucho mérito. Un saludo

  • Yo los vi en Barcelona ayer noche u aún estoy de subidón… gran concierto, gran banda y ¡¡¡SI!!!, realmente el merchandising es cojonudisimo y barato.

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