Cardinal – “Омут” (2018)

cardinal-omutStoner / Occult Rock / Heavy Blues

(CSBL Label)

 

Publicado el pasado 18 de Enero, nos llega un trallazo que hará templar las catacumbas del Kremlim. Desde Moscú, el quinteto que comenzó su andadura en 2014 publicando su disco “Me And The Devil Blues”, y que para la ocasión está compuesto por Sonya (voz), Chuck (guitarras, teclados, y coros), Vlad (guitarras y coros), Puch (bajo) y Alex (batería, teclados y coros), nos presenta un trabajo que hará que nuestras cabezas exploten.

Con letras del poeta romántico ingles nacido en el siglo XVIII, Lord Byron, e influencias del novelista y dramaturgo ruso Nikolai Gorgol, nos asoman a diez temas en los que los rusos, partiendo de los sonidos más pesados navegan desde el doom y el sludge hacia las turbias aguas de la psicodelia más pantanosa y pesada, pasando por desiertos stoner . Todo ello arropado por un manto de espesas tinieblas, venidas del más allá.

Comandados por una vocalista al más puro estilo Jinx Dawson (Coven), y unos auténticos motores rítmicos salidos del mismísimo infierno, arrojan sobre nuestras cabezas, composiciones tenebrosas, con gran dinamismo y una fuerte base de bajo, una batería explosiva, guitarras cortantes. Amigos de los sonidos ocultos, este es vuestro disco.

La travesía por el lado oscuro se inicia con “Me And The Devil Blues”. Un tema con letra del mítico bluesmen Robert Johnson. Sí aquel que hizo un pacto con el diablo para tocar el blues de la manera que lo hacía. Esto marca la filosofía del grupo, que en palabras de alguno de sus miembros: “Creo que todos, tarde o temprano nos vemos con el diablo, pero antes, debemos cumplir con un par buenos blues con el espíritu de “Hoochie Coochie Man”.

El tema comienza con un inquietante y misterioso órgano para explotar con poderosos riffs de guitarra al que se van uniendo el resto de instrumentos en una bacanal sonora, apareciendo en escena la peculiar de voz de Sonya. Registros de cantante de blues ácido sobre una base de psicodelia pesada y sludge. Riffs incendiarios para completar un tema explosivo.

cardinal-bandTras el aturdimiento del primer envite de belcebú, una dulcificante versión del clásico de Pentagram, “Be Forewarned”, cantada de una manera que haría que se le caigan los calzones al mismísimo Bobby Liebling . Increíble versión, llena de tensión.

Las letras de Lord Byron hacen acto de presencia en “She Walks In A Beauty”. Un tema en el que la bruma envuelve el ambiente de psicodelia pesada, intercalada con riffs de heavy rock y el hechizo total de su vocalista.

El uso de una guitarra que mama del heavyrock es evidente igualmente en “Obsession”, donde se repite la fórmula del tema anterior. Cada tema que avanzamos en el álbum, más se repite la tendencia de profundización en los abismos de la psicodelia, caminando por una escalera en la que los peldaños están asentados por la solidez de un  bajo bien anclado y los afilados guitarreos de origen ochentero.

En “Destruction”, Cardinal es engullido por los sonidos sabbathicos más humeantes, empapándose de vapores de occult rock, especialmente gracias a los registros operísticos de su vocalista. Misteriosos pasajes nos llevan a los abismos infernales donde el humo y el olor del azufre se dejan sentir.

Tras un breve interludio de efectos de menos de un minuto en “Out of Bloody Experiment”, los riffs majestuosos tanto de bajo, como de guitarra de “Suffocation” abren la puerta del averno. Aires de doom con riffs stoner tenebrosos y aires apocalípticos. Lo pagano se ha adueñado de un escena en la que lo terrorífico lo abarca todo. Grandilocuentes alaridos se mezclan con punteos reparadores en una nueva pieza de psicodelia pesada.

Dulces voces custodiadas por una demoledora y contundente batería inician “Vortex”. Los sonidos retro stoner tan presentes en todo este “OMUT” de nuevo toman protagonismo aquí. Un corte que permite el lucimiento momentáneo de los músicos, destacando unos virtuosos solos de guitarra sin perder el aura de ocultismo que rezuma en todo el trabajo.

La misma línea del tema anterior se repite en “Themis”.  Aquí la banda ofrece un panorama de destrucción y desolación utilizando todo un frenesí sonoro con buenos riffs y cortantes punteos de guitarra. Voces corales ocultistas, para terminar el disco con la apocalipsis que supone “When We Two Parted”. Nuevamente se retoman los textos de Lord Byron bien custodiados por un ritmo marcial de tambores que junto a los elementos de psicodelia pesada nos parecen mostrar horizontes de desolación tras el aquelarre sonoro. El tema aparece con una duración de 18 minutos pero curiosamente a partir del minuto 5 hasta el 14 la música desaparece como su intentaran que el oyente piensa que la canción ha terminado para resurgir de ultratumba minutos después, cual ave fénix con efectos de órgano intrigantes llenos de penumbra. Este elemento ya lo hemos visto en anterioridad en otros discos como el Nevermind de Nirvana, si mi memoria no me falla.

No hay duda de la calidad de este segundo disco de la banda rusa, respecto a su disco debut. Un impresionante ejercicio vocal que le da un brillo a toda la oscuridad que Cardinal hace brotar de sus instrumentos. Esos registros vocales consiguen crean el clima oscuro pretendido. La presencia de una buena voz femenina siempre es un atractivo en una banda, ya que desgraciadamente (aunque cada vez menos) el número de féminas que vemos en la escena pesada no se acerca ni por asomo al de los integrantes varones. En el presente caso es fundamental, y sin la voz de Sonya seguramente la banda no resultaría tan atractiva y demoledora.

Pero no solo de una vocalista estamos hablando, la estructuración de los temas escogiendo  elementos setenteros, ritmos stoner, punteos de guitarra nacidos de las bandas que evolucionaron del hard rock al heavy rock en los años 80, hacen un conglomerado compacto y a la vez muy sugestivo.

Como muchas de las formaciones rusas, la distribución y promoción de sus trabajos no está a la altura de la calidad de sus contenidos. Cada día aparecen más bandas rusas en la escena que no tienen la repercusión que merecen. Así que, desde esta casa nos vemos en la obligación de dar cobertura a estas minoritarias formaciones, máxime cuando cultivan esa psicodelia pesada y brumosa que tanto nos gusta y sobre todo si nos ofrecen este cañonazo venido desde los dominios de belcebú.

 

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