Clásicos Del Género; Santana – “S/T” (1969)

Psychedelic / Experimental / Jazz / Blues Rock
(Columbia Records)
Tenía algunas noticias importantes para cerrar la semana, pero la escasez de tiempo que me dan los viernes, unida a la planificación del fin de semana, trabajo, familia y demás, hacen que para esta jornada me reduzca realmente a lo importante, a vivir de la nostalgia acostumbrada la tarde-noche de cada viernes desde ese rinconcito añorado de nuestra habitación. Al fin y al cabo, en poco más de 48 horas estaremos despertándonos el lunes y todo se volverá a reiniciar…
La semana que viene se plantea interesa en cuanto a lanzamientos, desde lo más extravagantes, hasta los más experimentales, desde lo más oscuro hasta lo ambiental, pero siempre con esa base empírica como gran impulso para adueñarse de nuestras emociones. Con esto y las noticias pensadas para el día de hoy, prácticamente la programación de lunes y martes ya está completa y te has merendado casi que media semana. Vamos al lío…
Hoy toca “Clásicos Del Género”, realmente tocaba la semana pasada pero quise darle protagonismo a nuestra lista a los mejores 40 discos del primer semestre (puedes verla aquí). Me encanta cuando confeccionó este tipo de listas, tienen su trabajo y sus horas de elaboración (la gente que trabaja en este hobby, al igual que yo, sabe lo que digo) pero también ese momento en el que te abres la cervecita, te pones un buen clásico y te ambientas en tu zona de confort deseada viendo el itinerario de todo lo cosechado hasta ahora en 2026, sabes que realmente y en todos tus pensamientos, estas dónde quieres estar.

En ese momento mi elección fue el primero de Santana, y esa etapa previa a entrar en la preciada década de los 70 con su homónima entrega. Su fusión por llevar la psicodelia primitiva de finales de los 60, por los lazos del blues, del jazz, de esa atmosfera latina dónde sus jam sessions se disfrutaban en su homónimo trabajo, sin duda fue una gran elección por mi parte a la hora de sacarlo del armario y quitarle el polvo dando unos giros.
También es verdad que este homónimo trabajo es el primero de esa gran trilogía inicial del polifacético artista mexicano Carlos Santana y su propia banda. La consecución de un segundo “Abraxas” y el posterior “Santana III”, catapultaron la labor del músico de la localidad de Jalisco, pero 1969 sin duda, fue el año de la concepción de este tipo.
No es solo el lanzamiento de su propia banda, es su irrupción en la edición del Woodstock de aquel año, justo un mes antes del lanzamiento de este álbum debut como promoción inolvidable y mejor publicidad para impulsar su proyecto.
Ante todo, la música de Santana por aquellos tiempos era un auténtico show en vivo, la explosión de matices psicodélicos, unidos a esa esencia tribal en los elementos latinos, y una pedazo de banda detrás llevando toda la parte rítmica, hacían de “Santana” un pionero en toda regla, pero también un punto de inflexión para una música psicodélica que empezaba a abrirse en sus muchas ramificaciones.

Eran sin duda los grandes tiempos del género y la originalidad saltaba por la borda, desbordaba ese jarro de esencias psicodélicas. La bay area de San Francisco en aquellos tiempos era el mejor escaparate para conformar un proyecto como el de Santana para el resto del planeta, el epicentro del rock psicodélico después de ese “verano del amor” registrado justo dos años antes y el curso para la historia que dejó un año como 1967. Sí, porque no decirlo, la música impregnada aquí es ver al jazz desde sus muchas y complejas formalidades.
El ingenio de Carlos Santana nos puede llevar por un itinerario que puede ir desde Cream, pasando por Grateful Dead, Jimi Hendrix o The Doors. Con el blues de “You Just Don’t Care” o “Persuasion”, hasta esa chispa de destreza que es “Shades Of Time”, su espíritu volando libre en las improvisaciones de “Soul Sacrifice” (que rítmica contiene este tema) o la maravillosa “Jingo”. Hay momentos de “Treat” como para transportarte directamente a la escuela de Chicago, ese piano inicial es una auténtica delicia de escuchar, y cuando te das cuenta, pareces estar sentado en el Malecón de La Habana en un suspiro. Su parte inicial con pistas como “Evil Ways” o la instrumental “Waiting” es dónde posible ese estado de shock alcanza el 200%, es Santana lleno de pura creatividad y a ritmo de vértigo.
En fin, no paran de salir adjetivos para bendecir esta ópera prima de un artista del copón como es el señor Carlos Santana. Evidentemente el paso del tiempo y los muchos cambios de formación han hecho en la carrera de este camaleónico artista una aclimatación con los tiempos y la música correspondiente de cada época, pero yo siempre me quedaré con esa primera trilogía, empezando por este refrescante trabajo que cada año que pasa, le sigue añadiendo un valor incalculable a su contenido metidos de lleno en ese meollo experimental entre la barrera de los 60 y los 70.
Si quieren un disco que explique los tantos movimientos de por aquel entonces, sus muchas improvisaciones, su naturaleza difusa y los inicios de un legado musical que se remontan hasta los días del presente, no pierdan un minuto más de vuestras vidas, empiecen por esta obra maestra y tele transpórtate a su etapa divina.

