Sonidos Del Ayer; The Flying Eyes – “S/T” (2009)

Heavy Psych / Blues Rock

(World In Sound)

 

Diez años pueden dar para mucho, o a veces tan poco si el producto es demasiado bueno, pero lo que está claro es que una banda como The Flying Eyes forjó en ese espacio cuatro trabajos larga duración y dos EP, que al fin y al cabo y en base a estos dos últimos, su fusión conformarían su álbum debut lanzado en el año 2009 por el sello alemán World In Sound.

Hoy toca hablar del inicio de esos chicos de Baltimore, músicos que apenas rozaban la veintena de años en sus vidas y proyectaban esa fusión de fuzz y rock psicodélico, con una clara tendencia a la propia psicodelia pionera de finales de los 60, como mejor escaparate sonoro.

Pocas veces escucharán una voz que se aproxime tanto a la de un icono como Jim Morrison y este es el caso de Will Kelly, quien lideraba este cuarteto norteamericano, haciendo del heavy psych primitivo y el blues, una forma de proyectar recuerdos que al fin y al cabo, evocan del pasado.

La marca de The Flying Eyes es profunda y emocional, lo suficiente para que después de su partida oficializada en el 2018 y con una discografía tan corta como notable, se les sigue echando de menos. Cautivarte desde sus inicios con un tema fundamental en su discografía como “Lay With Me”, nos meten de lleno en ese blues serpenteante y melancólico. “Bad Blood” abre las puertas del dinamismo de la banda, con un crecimiento notorio que acaba estallando en el riff de Adam Bufano, quien tiene repertorio para sobresalirse más en los minutos de “Red Sheets”. Todo esto sin entrar en el ácido de “Don’t Point Your God To Me”, la pegada de “Around The Bend”, o ese sueño eterno mientras nos columpiamos con partes bellas como “She Comes To Me” o el cierre “King Of Nowhere”.

Dentro de esa atmosfera oscura que siempre los caracterizaba, The Flying Eyes mezclaba todo este heavy psych con esa vertiente stoner, plasmando una huella final maravillosa y de lo más añorada. Tan jóvenes y con tanto talento por delante por aquel entonces, parece increíble que hayan pasado más de 15 años de este lanzamiento y el buen paso del tiempo que está llevando. Como el buen vino, el homónimo de The Flying Eyes marcó el inicio de una única tetralogía en el que la lisergia se definía en una aspereza sonora para transportarnos al momento exacto de este movimiento cargado de emociones oscuras.

 

 

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