The Ocean – “Solaris”; Banderas a media asta…

He aquí me enfrento a una nueva disyuntiva como cada jueves a la hora de elegir un DISCO DE LA SEMANA. La doble entrega para la jornada de hoy nos dejan dos platos fuertes desde sus respectivas perspectivas de ver el rock más experimental.
Por una parte tenemos la veteranía de The Ocean, formación que prácticamente resurge de las cenizas doblando la apuesta con una combinación de ideas ganadoras, renovando prácticamente las tres cuartas partes de una alineación que muchos daban por muerta hasta hace unos meses tras la salida de algunos miembros y un triunfador como capitán de este navío en la figura de Robin Staps.
La resultante de toda esta vorágine de movimientos recae en “Solaris”, un disco de enorme calado dónde The Ocean, lejos de esa agresividad marcada en sus primeros discos y si apostando por una mayor profundidad, se encuentre con un septeto de artistas, ahí es nada, para darle posiblemente una de las cotas artísticas más logradas de su discografía.
Desde este apartado siempre me quedaré con “Pelagial” (reseña aquí), un trabajo que atrapa de principio a fin por su cohesión, sucesión de actos y un tracklist conformado para vivir la mejor experiencia dentro de ese estudio a las profundidades oceánicas tan peculiares en las historias del combo teutón. Sin embargo, “Solaris” apuesta por llevar un equilibrio con mayor énfasis en los largos desarrollos. Abramos el nuevo universo de The Ocean para ver que esconde en su interior…
Desde la riqueza que aporta la nueva voz con el multi-instrumentista Enrico Tiberi, no solo por esa dualidad de voces, sino también en su aportación a las teclas y ese inmenso piano de cola incluido. Desde este frente de la alineación también hay que destacar la voz coral de Lane Shi, una acompañante de lujo para darle mayor expansión en la nueva ecuación propuesta por The Ocean. La incorporación de las guitarras de Emmanuel Jessua y Marco Gennaro, ayudan la labor principal del propio Staps en la intensidad atmosférica en estas tormentas de post metal y sus coqueteos con el progresivo.
La sección rítmica la completa otro de los veteranos como es Mattias Hägerstrand, junto con la del nuevo batería Jordi Farré. Toda una orquesta innovadora para explayarse entre las trincheras del post rock más intenso y vanguardista.
“Solaris” es pura naturaleza de unos The Ocean con un claro instinto de superación en este álbum, llamando a las puertas de la épica desde el primer minuto que escuchamos del disco. Se percibe ese ambiente homérico de las grandes citas de los alemanes pero con un fallo mayúsculo en su posicionamiento de canciones en el álbum, me explico… No puedes poner las tres canciones más largas del álbum seguidas en medio del registro, devorando 40 de los 70 minutos de totalidad. Hablamos de 3 actos que posiblemente sostengan como pilares a un “Solaris” que sin eliminar esa identidad propia de ellos, su apuesta es más por una ambientación/experimentación en las líneas del progresivo y los pasajes más intricados.
Ciertamente el disco se me hace tan complejo en algunos tramos que me acabo perdiendo en su extensa longitud. La experimentación de The Ocean es tal que incluso nos puede llevar a sus orígenes en este periplo como largo escaparate a toda su discografía. En este caso hablo de un tema mayúsculo como es “Belligerence”, dónde los estados de ánimo y cambios de tiempo son la tónica de sus más de 10 minutos. Digamos que con este tema, sumado a la descarga de “Light Pollution”, se encuentre las partes más brutales del álbum. Hay una esencia viva en estos minutos, dónde esa tendencia de intensidad armoniosa nos rodea en crecimientos en invitados de lujo, la irrupción de instrumentos como el violín o la gaita, de aprovechar las apariciones de Lane con su voz rebotando en las paredes sonoras de The Ocean y por encima de todo, derrochando ese hipnotismo propio de los alemanes que acaban coronando con uno de los temas del año como es “Light Pollution”.
El sueño es tal que en los minutos de una “Simulacra” llena de momentos espectrales, The Ocean se ampara mucho en ganar esos puntos de ambientación extendiéndose sobre manera. “Última Esperanza” por su parte se abre como una especie de interludio enorme dónde su énfasis por los sintetizadores se erige como protagonista principal, al igual que un cierre como “Milk Of My Dreams”, rozando esos guiños al género industrial.
Dentro de un crecimiento propio de atravesar una cadena de montañas, The Ocean resurge de las cenizas prácticamente con un disco que muere en la orilla. Esto no quita que hablemos de uno de sus mejores trabajos hasta la fecha pero con un sequito de músicos (colaboradores incluidos) y ese planteamiento inicial, mi instinto exigente entra en escena a la hora de crear algo que apuntaba para historia de la banda.
Ni mucho menos me voy a olvidar de la figura de un artista del copón como es Robin Staps, resurgiendo de las cenizas como el ave Fénix con sus The Ocean, construyendo un disco notable en todos los aspectos, ingenioso en su forma de componerlo y fusionarlo desde sus muchos frentes, pero con un desliz en ese tracklist que acaba pecando en un desarrollo que no deja de tener todos esos matices propios en el universo acuático de The Ocean.
No creo que decepcione a sus fans, y en este punto de inflexión a su carrera, estoy convencido que “Solaris” jugará un papel trascendental en esta nueva etapa de la banda. El peso de la historia dictará sentencia…

