“Curse Of The Driven”, la divina experimentación de Robot God

Mi intención era lanzar esta reseña durante la jornada de ayer acompañando las dos noticias publicadas. Al final la rutina pudo conmigo y mi auto exigencia de cumplir con todas las vertientes, hace que tarde o temprano, tengas que reducir algunas de tus tareas diarias.
Dicho esto, lo nuevo de Robot God entra como el primer eslabón de los 6 a disfrutar durante esta semana, con discos realmente importante, algún que otro rezagado pero a buen seguro, pura naturaleza indómita con todo el ADN de nuestra habitación.
Al igual que hicieran en el año 2024, la constante de los australianos sigue su curso dejando una discografía que no para de crecer, y siguiendo ese mismo símil, el presente 2026, también se ofrece en doble ración para edulcorar nuestras reflexiones e imágenes psicodélicas a ese firmamento que es Robot God.
La razón de todo esto llega bajo el título de “Curse Of The Driven”, nuevo mandato del power trío edificante de Sydney, sucesor de “Onto The Afterlife” (reseña aquí), lanzado hace unos meses atrás.
La silueta de los australianos sigue infranqueable, posiblemente con algo más de fuzz a la ecuación, ese carácter arenoso nos ofrece en bandeja la mejor banda sonora a los largos viajes por carretera.
Como esas bandas más especiales, así afronto yo un periplo emocional cada vez que me introduzco en el universo de su rock experimental, abierto a muchos afluentes cierto, pero también bajo una huella dónde sus atmosferas construyen paisajes sonoros tan expansivos como oníricos, dejando tras de sí una auténtica oda a las jam sessions como principal influencia impulsora de Robot God.
Mi pregunta es, ¿cómo pueden ser los ensayos de estos tipos? Tiene que ser todo un alucine, ya que la constante que llevan por carrera, que vienen siendo unos 8 trabajos de estudios entre los que contar, larga duración, experiencias varias y algún que otro corto en apenas 6 años, ofrecen una línea persistente, pero es la arquitectura de la misma, la que sin duda emana esa gran belleza influenciada por los dioses del rock del pasado.
En comparación con su predecesor, este “Curse Of The Driven” es algo más largo, pero bajo el mismo nivel de profundidad peculiar de Robot God. Puedes disfrutar de esos aires sabbathianos en “Voyage Of The Whalers”, entrar en una espiral floydiana bajo esa fascinante construcción que es “Home Sweet Home”, dejarte seducir por el rock expansivo más característico de la escuela de Seattle con su canción principal o “Lucid Reality”, dónde ese timbre vocal es semejante al del icono Layne Staley, hasta entrar en esa oleada de fuzz mostrada en su día como principal adelanto con “Drifting The Overdrive”, con unos Robot God subidos a esa cresta de la ola cargado de riffs épicos.
Sí, estamos ante otro de esos discos que puedes destriparlo canción por canción, pero sería perder el tiempo. Adentrarte en su mundo y contemplar tal fantasía es la mejor opción para poder saborearlo en todo su esplendor.
Robot God lo vuelve a hacer con otra heroica a su discografía. “Curse Of The Driven”, ofrece una estampa paisajística, dónde posiblemente las partes más instrumentales gocen de sus más largas envergaduras a disfrutar, y en las que se marcan un estilo mucho más personalizado que su predecesor, entrando en juego esa vena creativa de los australianos, que al final, sumando todos los elementos, consiguen otra factura de renombre para unos artistas que parezcan llegados del espacio exterior.
Web Oficial Black Throne Productions

