Caspian – “S/T”; Un triunfo por regreso…

Bajo ese proceso del autodescubrimiento y la aceptación en las decisiones tomadas en sus vidas para saber quiénes son realmente, se inicia la nueva aventura de Caspian en su vuelta tras 6 años de vacío en su discografía.
Con una entrega homónima distribuida desde el pasado viernes por el sello Wax Bodega, los músicos norteamericanos están de vuelta bajo su sinfonía post rock, como bien acostumbrados nos tienen.
Más de 20 años de proyecto y un trabajo quirúrgico por parte del productor Brett Romnes la pasada primavera, afrontan esta sexta entrega en la carrera de los músicos de Beverly, asentados en esos crecimientos instrumentales y heroicas atmosféricas que sin duda se formalizan en esas densas estructuras halladas en el nuevo trabajo.
Su forma de completarse por un lado, sus primeros trabajos de mayor músculo, de reconocimiento a su obra para asentarse como uno de los pilares del post rock, luego vendrían discos posteriores dónde esa experimentación dejaba de lado esos paisajes cinematográficos para entrar en atmosferas más ambientales y el añadido de los elementos electrónicos. Firmas como las de “Collapser”, posiblemente como las más pesadas de toda su carrera, poco antes de que “On Circles” diera esa ventisca country como enésimo giro de tuerca en los tantos ejercicios sobre los que inspirarnos por Caspian.
Esto por un lado sí, pero su guitarrista Jonny Ashburn ya aviso en las previas de promoción de “Caspian” que el nuevo álbum sería una vuelta a las raíces de la banda. La materia fundamental de los norteamericanos es la que se instaura en su más reciente registro, dejando esos momentos de introspección como antesala de la contundencia definitoria. Un símil de estados de ánimo circulando persistentemente por todos los minutos del álbum, con ese calado emocional liberado en sus tormentas de intensidad.
Definitivamente, los Caspian más universales son los que han vuelto e este 2026, y eso sin duda, es una gran noticia (puede que la mejor para la afición del post rock) de este curso, con permiso de la no menos buena última obra de los nipones Mono (reseña aquí).
Sin complejidades ni experimentaciones varias, Caspian apuesta por la efectividad de su embestida en su homónimo trabajo. Una certeza que desde su primera oleada recurre a la simpleza dentro de este gremio con un tema como es “Far Country”. “Remain” por su parte es el puente perfecto, tema servido como adelanto promocional y la fuerza desmedida de unos Caspian arrolladores, impresionando en esas aludes armoniosos y crecimientos varios dentro de su tapete instrumental para hacer mella desde el plano más emocional. Brutal como suena el bajo y la sección rítmica de un cañón como “A Great Fire”, minutos en los que me aventuro a decir que se podrían manifestar como el eje central de este disco y unos músicos apostando por unos grados de complejidad a la ecuación liberando toda esa catarsis. Magnífica estampa balsámica la de “No One Left To Tell” dónde encontramos en esa deceleración del álbum, conectando con un cierre como es “A Waltz For The End”, y unos Caspian de lo más reflexivos, dejando de lado, toda la fuerza bruta de los minutos anteriores.
“Caspian” es como subir a lo alto de una cordillera desde sus propias faldas, reinar desde su cumbre con una panorámica excelente de todos los elementos, y volver a descender cargado de todas esas emociones anteriores. Su vuelta sin duda es una de las explosiones atmosféricas del presente curso, y es que al fin y al cabo, para estos dinosaurios del post rock, dentro de sus muchas familiaridades y esa pequeña vuelta a los orígenes ofrecidas en este disco, tienen el tiempo suficiente y las sorpresas extensas para seguir abarcando una música llena de posibilidades.

