Clásicos Del Género: AC/DC – «Let There Be Rock» (1977)

ACDC - Let There Be Rock

Hard Rock / Rock ‘N’ Roll

(Atlantic Records)

 

 

Si hay una banda en el expansivo mundo del rock que ha estado en boca de todos en las últimas semanas, esos han sido AC/DC y ese desmoronamiento que ha ido teniendo desde la partida de su cerebro Malcolm Young, el que siempre ha impuesto la ley del señor riff y su imponente legado que ha dejado una leyenda del estilo para una banda como ellos. Un verdadero animal del rock ‘n’ roll abrió el cataclismo para los dioses australianos tras su salida,  ya que tiempo después llegaría la detención policial y posterior expulsión de la banda del batería Phil Rudd y la más surrealista de todas cayó en las últimas semanas tras la fatídica enfermedad que sufre Brian Johnson, siendo su sustituto un tal Axl Rose que por mucho que fuera un icono él y su banda en los 80 y 90, nada tiene que ver con la ideología y los principios de una banda como AC/DC.

Mi opinión al fin y al cabo no es generalista pero tampoco creo que ande muy equivocado diciendo lo que muchos piensan y es que todas estas situaciones que ha estado viviendo la mítica formación solo han confirmado una cosa, cuando el capitán Malcolm abandona la nave, el barco siempre se acaba hundiendo. En mi humilde opinión, AC/DC debió haber echado el cierre tras la gira del “Black Ice” porque nunca es un error retirarte cuando se está en lo más alto pero poderoso caballero es don dinero y son muchas las que han caído en este pozo de avaricia.

Independientemente a todo esto, yo prefiero escuchar sus primeros discos, dónde el dinamismo era mayor, el enfoque era más macarra y todo siempre bajo la supervisión de un gran añorado Bon Scott. Lo mejor de AC/DC, con permiso de “Back In Black” salió mientras este hombre estuvo en vida, en esos 5 primeros trabajos y sobre todo esos tres últimos álbumes que cerraba una trilogía mágica llena de verdaderos himnos de batalla. Hoy traemos el inicio de esta antológica trilogía, “Let There Be Rock”.

Hablábamos antes de la partida de Malcolm y creo que la entrada para hoy debe ser especial por el bagaje que acompaña, a un servidor en particular fue una de las perdidas más tristes que registra la música en los últimos años. El verdadero corazón, empuje e ideas desaparecía y con él, y el tiempo ha jugado a favor de estas palabras, los propios AC/DC. En estos casos lo mejor de todo es recordarle por lo que fue, las anécdotas que dejó, y el trabajo dónde su mejor versión reflejó.

ACDC bandDesde mi punto de vista, un disco como “Let There Be Rock” es uno de los tallos principales para un estilo como es el rock más duro, no sólo es uno de esos discos que conmocionó el género en cuestión, ni cuenta decir que es otro de esos trabajos que ocupa el sagrado “Top 3” de una banda pura sangre como es AC/DC. La verdadera razón que incita a escribir esta reseña es que este cuarto álbum de estudio de los australianos, confirmaba un siempre infravalorado como fue Malcolm dónde desplegaba el verdadero espíritu de la banda y lo llevaba con su rabia a las cuerdas. Su particular y letal estilo de tocar, asombraba hasta a su propio hermano quién se encargaba de eclipsarlo, de buena manera, en sus directos. La crudeza en el juego de AC/DC pasa por sus dedos, la naturalidad que imponen influencias del propio músico como pueden ser Van Halen o el mismísimo Eric Clapton, llevan al legendario ritmo impuesto por el escocés, quién como el buen whisky se degusta de manera gloriosa, llegando a sonar tan grande para que se escuche hasta en el mismo infierno.

Puedes agotarte con los directos de esta gente, podrías ver a un insaciable Bon Scott a los micros notando síndromes de cansancio pasadas unas horas de su directo, pero era cuestión de echar la vista atrás y ver que los pies de Malcolm seguían el ritmo, omnipresente en todos los sentidos e incombustible para el fiel latido de la banda que respirará su estilo entre ellos y sus más grandes seguidores por los siglos de los siglos.

“Let There Be Rock” confirmaban la presencia de un grande del rock. Malcolm es el soberano de este disco, su forma de tocar a las cuerdas es abrumadora, adictiva… eterna. “Let There Be Rock” es una obra mayúscula de la especie ya que muchos de los temas de este trabajo se convierten en los más aplaudidos y deseados de sus grandes directos. La fuerza de la banda brilla por primera vez en su historia en este disco, nunca se habían visto antes a unos AC/DC tan frenéticos y el título para el mismo, es toda una declaración de intenciones para el quinteto australiano.

¿Bon Scott? En su salsa… Relatando sus fechorías, encuentros sexuales y demás peripecias de otro icono de la banda en temas como son “Go Down” o “Whole Lotta Rosie”. Dos temas hechos para el ocio y disfrute de unos carniceros como son los hermanos Young. Las guitarras suenan tan abrumadoras que es imposible no llegar al éxtasis definitivo, sobre todo en el caso de la segunda en cuestión, la dupla entre las guitarras de ambos hermanos junto con la voz de Scott la hacen uno de los momentos más legendarios de la banda, como bien lo oficializan en sus directos y el siempre particular monólogo inolvidable del pequeño de los Young.

ACDC Live BandHablar del nacimiento del rock es meterte en una vorágine de bandas que no tienen nunca ninguna salida en concreto. Nunca sabes quién lo comenzó puesto que son muchos los iconos que se mantienen vivos en nuestra cabeza y siempre podemos disfrutar de su música. Para meternos en la cabeza del bueno de Bon Scott y que nos cuente su opinión, tendríamos que escuchar la propia “Let There Be Rock”, allí los humorísticos versos del cantante de la banda, dejan a todo un sacerdote del rock como es él (así lo dice el propio videoclip), llevando su música hasta las mismas puertas del averno a través de sus secuaces disfrazados de monaguillos. Si hay un tema que puede reflejar de manera cristalina la mejor versión de la veterana formación, eternamente siempre será “Let There Be Rock”, incansable de escuchar, imposible de superar, tan consistente como devastadora, un verdadero oráculo del rock ‘n’ roll, la explosión definitiva de la banda en 1977 y el puñetazo sobre la mesa que los pondrían como verdaderos jefes de la especie.

Sin dejar de lado al gran Malcolm, ya que es imposible olvidarse de él, sigue haciendo de las suyas en su particular fiesta como son las grandes “Dog Eat Dog” o “Hell Ain’t A Bad Place To Be”. Las cuerdas del hermano mayor vuelven a sonar con más brío si cabe aún, la historia juega a su favor, su legado es innegable y suenan más fuerte que nunca.

Para complementar el disco tenemos cortes algo más experimentales como pueden ser los temas “Overdose” o “Problem Child”. La primera ya había aparecido en su anterior disco de estudio, mientras que la segunda cita a través de sus corrosivos riffs a que los malos malotes, se reúnan en el infierno para disfrutar del mejor rock ‘n’ roll. “Bad Boy Boogie” sigue la misma línea adictiva que contiene en su mayoría “Let There Be Rock”, tan emocional y bien dispuesta a ofrecernos los momentos infernales que tanto tiempo llevamos añorando.

“Let There Be Rock” es legendario, hasta la fecha nunca se vieron unos AC/DC más desmelenados en esa versión que ofrecieron en los estudios de ese año 1977. Este es el particular patio de recreo para el gran Malcolm Young y la banda nunca dio un paso hacia fuera tan fuerte como el que se vio en aquellas fechas. Sobre todo me quedo con esa faceta que tienen en la actualidad de disco poco comercial y más convencional, lo cual lo convierte en algo mucho más valorado dentro de su brillante discografía. Una legendaria obra de culto al rock ‘n’ roll más eléctrico. El levantamuertos definitivo que pueda convertir cualquiera de los momentos más tristes de tu vida en algo inolvidable y gran parte de esto la tiene el bueno de Malcolm Young, el verdadero núcleo que hace girar este rodillo del rock y que disfruta ahora su más que merecido descanso. Gracias por convertir grandes momentos de nuestra vida en algo imborrable para la mente y aunque el alzheimer no te deje recordar lo que has hecho, nosotros lo haremos por ti. Salud y hágase el rock para este pedazo de “Clásico Del Género”.

 

 

 

 

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