Clásicos Del Género: Buzzov·en – «At A Loss» (1998)

Buzzoven At A Loss

 Sludge Metal

(Off The Records)

 

Prácticamente a finales de los 80, desde Carolina Del Norte nacía una de las bandas que a la postre se convertiría en pionera de la escena sludge que en unos años más tarde recobró una fuerza mayor y paso a formar parte de esas tantas bandas que se las conoce con las famosas siglas NOLA, la gran camada de formaciones que en los noventa pondría a un estado como el de Nueva Orleans en lo alto de la cúspide del underground norteamericano.

En 1989 y de las cenizas restantes que quedaron de la banda Sewer Puppet, se formaba una formación bajo el nombre de Buzzov·en. Pura dinamita en sus directos y como mencionábamos antes, por ser uno de los patrones del género sludge cuando se batían el cobre en aquella década con grupos como Acid Bath o Eyehategod.

“At A Loss” se supone que debió ser el último álbum que debía lanzar la formación, también resulto ser el más “accesible”. Este tercer álbum de estudio de Buzzov·en, se lanzó prácticamente una década después de su fundación (1998) e igualmente lo mostrado anteriormente vuelve a relucir aquí con más fuerza que nunca, un choque de trenes proporciona en las 13 pistas del disco un verdadero asalto sónico para los sentidos.

La música de estos fangosos es muy poco digerible para los corazones sensibles, todo sea dicho, y yo incluso recomendaría este disco como punto de partida si vas a meterte en el lúgubre mundo de la banda. Evidentemente los discípulos del género encuentran aquí a toda una gema, un proverbio al característico estilo y una verdadera joya de coleccionista.

“At A Loss” reunió a la alineación más fuerte hasta la fecha de Buzzov·en, a Kirk Fisher como frontman al frente (voz y guitarra) le acompañaban Dave Collins en el bajo y Ramsey a la batería. Tres degenerados que venían bajo la batuta de la siempre gran producción de Billy Anderson, un incombustible de la escena, y Jeremy Dubois. Del arte de la cubierta se encargaría Arik Rooper.

Buzzoven Live Band

El inicio ya cuenta con la voz del mítico Travis Bickle (“Taxi Driver”, 1976) a partir de aquí la banda sucumbe a los próximos 70 minutos vomitando cantos llenos de horror, tristeza y melancolía. Pasada esa particular intro, el trío de canciones siguientes “A Lack Of”, “Kakkila” y “Loricet” hará que rebusques en el fondo del pantano, pocas veces se había escuchado una música tan inhumana. Las siguientes tres; “Flow”, “Crawl Away” y “Whisky Fit” marcan ese patrón del género que prácticamente siguen muchas bandas en la actualidad. Las fantasías más psicotrópicas llegan de la mano de “Don’t Bring Me Down (ELO)” o “Dirtkicker”. En lo largo y ancho del álbum, la voz de Fisher puede murmurar a gruñir, de la sutil suavidad hasta la más vomitiva realidad. Incluso un cañonazo como “Useless” que bien podría ser el punto culminante del disco, debe dar su lección maestra a todas las bandas del presente, una clase particular de poco más de 5 minutos dónde el trío de Carolina del Norte tiene una manera de lo más hábil de crear una composición fantástica. El cierre de todo esto no puede venir de otra manera que la forma que tienen de hacer gárgaras y ahogamientos en los más de 30 minutos que degenera “Left Behind”, la pista final que deja un ruido monótono totalmente claustrofóbico.

Digamos que “At A Loss”, es magia total dentro de la clase extrema, lo que Sabbath es para el heavy pionero y tradicional, Buzzov·en lo es para un estilo como el sludge. Este tercer disco de estudio disolvió al trío, Fisher se dedicó a la escena country/folk tocando en solitario, mientras que Dave Collins pasaría a formar parte de sonados proyectos posteriores como Bongzilla o Sourvein. Sin embargo, en el día de hoy, en nuestra sección de “clásicos” venimos a recordar que estos 3 demonios juntos fabricaron un engendro maligno, una perversa bestia que te hará agonizar dura su extensa duración a base de un estilo sin paliativos. Un disco totalmente devastador como para destruir a la mítica y brutal formación, pero que en la actualidad sigue siendo un producto imperecedero.

 

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