Clásicos Del Género; Grateful Dead – “Anthem Of The Sun” (1968)

Heavy Psych / Experimental
(Warner Bros/Seven Arts)
Un pionero dentro de esa primera oleada dónde empezaba a fraguarse el rock psicodélico, siendo también el segundo trabajo de estudio de una banda como Grateful Dead.
Claro, decir un trabajo de estudio a “Anthem Of The Sun” es un poco incorrecto en la que posiblemente sea su amalgama más experimental. El contenido del mismo se basa en grabaciones varias de ensayos, enlazadas en cadena a través de cintas dispares y actuaciones en vivo de la propia banda. Quizás desde este aspecto tan al uso dentro de la mecánica del rock psicodélico, sea uno de mis favoritos en la extensa discografía de los californianos. Razón demás para ponerlo hoy en nuestros “Clásicos Del Género”.

Año 1968, justamente un año después de aquel verano del amor, la banda norteamericana se adentró en los American Studios de Los Ángeles para grabar con el productor de su álbum debut, David Hassinger, este “Anthem Of The Sun”. Decir que la grabación del mismo fue toda una odisea por diferentes estudios desde la costa oeste hasta Nueva York, la salida del propio Hassinger de la producción al ver esta obra mucho más compleja, la entrada de un personaje como Dan Healy, amigo y técnico de sonido de la banda y las muchas colaboraciones y localizaciones del mismo para acabar gestando este “Anthem Of The Sun”.
Anecdótico resulta que el camino de Grateful Dead en sus inicios, es semejante al de Jefferson Airplane en sus merodeos con la improvisación y los ejercicios más experimentales en la extensa cirugía que procede dentro de la materia psicodélica, sus jam sessions y sus muchas grabaciones dónde la naturalidad del músico ofrece ese don de la espontaneidad. De esta manera, crece de manera superflua este enorme “Anthem Of The Sun”, un nuevo amanecer dentro de las muchas visiones de Grateful Dead con un efecto tan envolvente para recrearnos ese rock de lo más ácido.
Después de sus tantas reediciones, queda claro que “Anthem Of The Sun” es uno de los discos favoritos de la comunidad ferviente de Grateful Dead, enamorándose de sus tantas imperfecciones, deleites del directo y esa naturaleza orgánica y ampliamente exploradora para calificar a estos músicos a finales de los 60, como una de las grandes piedras angulares del rock psicodélico en su primera oleada.

