Clásicos Del Género: Sheavy – “The Electric Sleep” (1998)

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Stoner / Hard Rock

(The Music Cartel)

 

 

Sons Of Otis, Hypnopilot o los mismos Sheavy, son algunas de las bandas que abanderaron el sonido pesado del Canadá durante finales de los 90 y principios del nuevo milenio. Una buena costumbre que se ha llevado hasta los días del presente con formaciones como Blood Ceremony, Anciients, Black Mountain o Bison B.C. Grupos adoradores del señor riff que son los primeros de tantos que nos vienen ahora a la cabeza, uno de estos entra hoy de lleno en nuestros “Clásicos Del Género” con el que fuera uno de sus discos más aclamados; “The Electric Sleep”.

Sheavy tuvo sus años dorados precisamente cuando el pasado siglo se desvanecía en sus últimos compases y discos como este “The Electric Sleep” o su posterior “Celestial Hi-Fi”, llevaban un reconocimiento masivo dentro del sector por parte de esta formación de la verdosa Canadá, apodados de mejor manera como “Green Machine”.

“The Electric Sleep” fue una de sus obras más aplaudidas pero no por esto, y como suele pasar con todo gran disco, no tendría también sus críticas negativas. Las semejanzas a los eternos Sabbath, más allá incluso de una voz como la de Steve Hennessey, hacen que en temas como la pieza que lleva el nombre del disco, te retroceda a principios de los 70, en tiempos memorables del “Master Of Reality” o “Vol. 4”. Sheavy es otra de las tantas razones que hacen de una banda como la historia que nació en Birmingham a finales de los 60, sea toda una doctrina para el género pesado, pero no por esto hay que tildar a Sheavy, artistas de grandes composiciones que reunían sus mejores himnos en un titán como este “The Electric Sleep”.

Gestado en St. John’s en el verano del 97 a manos del productor Don Ellis, tuvo lugar a muchas críticas pero el mejor titular sin duda llegó cuando un periodista británico afirmó que se trataba del mejor álbum de Black Sabbath en los últimos 25 años. Acostumbrados por su parte a esas comparaciones con los británicos, “The Electric Sleep” recogía la mejor esencia que disponían Sheavy por aquella época. Su éxito les llevo a participar en el Dynamo Open Air Festival, un certamen de renombre que había visto pasar a los grandes del género y que acto seguido, los devolvió al estudio para su contribución a “Celestial Hi-Fi”, su tercer retoño que nada tiene que envidiar a este.

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Poco más que unos clones, “The Electric Sleep” realizó un conjunto de 11 temazos palpitantes, rebosantes de intensidad, con una apertura maestra como es “Virtual Machine”, de detonantes riffs que marcan la jerarquía de Sheavy de buenas a primera, con canciones como ese groove de “Born In A Daze” o la estupenda “Automaton”, un clásico en las mejores listas del stoner de los 90. Sin embargo, Sheavy era una banda mágica que independientemente de la máquina de riffs que eran construyéndolos, otras canciones como “Savannah” plasmaban las vivencias más frustrantes de la banda, especialmente la de su líder, casi que pasando por una balada de marca ochentera, pero otra excusa más para entender el largo fondo de armario del que disponían los canadienses.

“Saving Me” golpea fuerte nuevamente, pero temas como “Oracle” nos hacen volver la vista hacía el imperio británico y las melodías más oscuras de la tropa de Ozzy. Yo creo que desde este punto de vista, “The Electric Sleep” es un disco lo suficientemente notable para entender la cantidad de visiones musicales que pueden aportar sus protagonistas. “Oracle” se desarrolla como un híbrido entre Black Sabbath y Led Zeppelin, esos riffs son propios del bueno de Jimmy Page en “Dazed And Confused”, pero más allá de lo que intento explicar, creo que con una canción como es “Stardust”, como tema más largo, es dónde Sheavy explora todos esos estados de ánimo que pasan desde los sonidos más floydianos, con la larga psicodelia que le acompaña, pasando por su colección de riffs y su velocidad llena de solos en esta montaña rusa que corona el álbum en sus casi 10 minutos.

“The Electric Sleep” es otra alabanza de los tiempos analógicos, una colección de canciones bajo la dirección de unos talentosos Sheavy que empezaban a apuntar alto con obras como este segundo trabajo suyo. Una ferviente recomendación para cualquier aficionado al género. ¿La pega? Las muchas comparaciones con Sabbath, de no ser por eso y a pesar de ser un álbum de culto para muchos, estaríamos hablando de una obra maestra reconocida mayúsculamente con el paso de los años. A pesar de todo esto, los canadienses transparentan sus influencias homenajeando a su gran Dios a través de una creación de las armonías más melódicas que te atrapan al instante. Un “Clásico Del Género”.

 

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