Clásicos Del Grunge; “Bricks Are Heavy”, la mutación de L7

 

Volvemos a este ciclo que cataloga los pesos pesados del grunge con un disco hecho para entender al más mínimo detalle una década como la rebelión de géneros surgidos en los 90. Y para cruces estilísticos que menos que estas angelinas, surgidas a mediados de los 80, impulsadas en el género punk y maduradas de forma inmejorable entrando la siguiente década con esa oleada alternativa que llevaría en la tercera parada de su discografía, su emblema más importante.

Tras un pequeño paso por la discográfica que lo dio todo para el género grunge como Sub Pop, en el no menos bueno “Smell The Magic”, sería con este “Bricks Are Heavy” y la mano en la producción de Butch Vig, un especialista del género, dónde Donita Sparks, Suzi Gardner, Jennifer Finch y Demetra Plakas, mostraran sus credenciales, luchando con los titanes del género a base de toda la sucia pesadez contenida en este álbum.

Grabado justo un año antes, sería el 14 de Abril de 1992 cuando el combo, íntegramente femenino, lanzaría otro de los pináculos del grunge con “Bricks Are Heavy”. Distribuido por Slash Records, las chicas norteamericanas también se montaron en esa ola creada años atrás por pioneros como Mudhoney, Green River, Nirvana o Soundgarden, como primerizos del movimiento y surfear dentro de un círculo que veía la irrupción femenina de manera fulminante con la propuesta de L7.

Una buena ración de fuzz, rítmicas propulsadas, melodías tan rápidas como pegadizas y como telón de fondo, la mejor de las distorsiones para disfrutar de la pegada de L7. Digamos que estamos ante un grunge estático, pero totalmente efectivo, y lo más importante, de gran influencia para el estilo en cuestión.

“Bricks Are Heavy” no tendría la importancia que tiene si muchos medios, años después claro, lo catapultarán a estar entre los discos más importantes del grunge. Ante todo, las chicas de L7 fueron las más oportunistas para al final convertirse en grupo de gran relevancia. Empezar su carrera bajo un género más frenético y macarra como el punk y aprovechar la oleada del grunge al inicio de los 90, escoger al productor más adecuado (recuerden que Butch Vig había producido “Nevermind”, el gran pelotazo del género unos meses antes), y sobre todo mutarse como banda con un caballo ganador como este “Bricks Are Heavy”, por encima de todo, hacen de L7 una banda con un largo fondo de armario, influyente para muchos y con un gran arco de prestaciones por mostrar.

Alejado de los cánones más detallistas de las bandas de primera fila, es verdad que L7 se centra en algo más directo, y sobre todo más rudo. No se puede decir que L7 conquistarán medio planeta como hacían el resto de colegas del mismo pabellón, pero sí es cierto que armaron el ruido suficiente como para llamar la atención a más de uno y convertir “Bricks Are Heavy” en todo un disco culto que el tiempo no ha hecho otra cosa que darle más peso en su haber.

¿Qué puede fallar en este álbum? Pues tal vez el no tener esa profundidad del género que en otros discos si llenaban de melodías aflictivas, o de luces y sombras haciendo de la temática y lírica del disco corriendo por el mismo camino desolado que caracteriza a este estilo de los 90. En este caso, las chicas de L7, por mucha garra que muestren y este “Bricks Are Heavy” sea lo suficientemente potente, tampoco deja de ser superficial. Rock duro, de peso, pero extremadamente convencional. Por lo demás, son 11 ganchos que hicieron historia para el género desde la segunda fila, dotado de una producción lo suficientemente cristalina para ver la potencia de estas artistas de la costa oeste, pero que ahora, casi 30 años después, sigue golpeándonos como el mismo ladrillo a la cabeza que saltará a principios de los 90.

 

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