Escandinavia Desértica (III); Spiritual Beggars – “Ad Astra” (2000)

Hard Rock / Heavy Rock

(Music For Nations)

 

En un disco en el que posiblemente sea la entrada más comercial de este peculiar ciclo que me hemos montado, haciendo gala de ese movimiento escandinavo al sonido pesado y las tendencias stoner, la cuarta para en la discografía de Spiritual Beggars, es nuestro protagonista para cerrar la semana.

Tal vez no combine del todo con el estilo más fangoso y arenoso que hemos visto en anteriores entregas, o que estamos por ver en las venideras, pero está claro que la irrupción de “Ad Astra”, descargando ese hard/heavy rock, estuvo en el momento adecuado y en la época correcta para ser otro candidato de “Escandinavia Desértica”.

El tercer volumen de los siete restantes que nos quedan, nos vamos hasta las aventuras de estos artistas de Hamlstad, liderados por su fundador Michael Amott, también solista en la banda de metal Arch Enemy y fundando este proyecto tras su disolución en los veteranos del death/grindocre, Carcass.

El proyecto es otra ramificación que se extiende a las encomiables prestaciones de este virtuoso de las seis cuerdas. Con todo esto, seis años después de su fundación llega el que para muchos consideran la culminación de este proyecto, “Ad Astra”, un trabajo que el pasado año cumplió dos décadas de provechosa existencia y que tanto este lanzamiento como toda su carrera, culminan una discografía impecable en uno de los movimientos hard rock del estado sueco de más garantías que existan en la actualidad.

Aunque no deje de ser un proyecto paralelo del mismo Amott, es verdad que da mucha pena esperar tanto tiempo por el lanzamiento de cualquier disco de Spiritual Beggars. Sin ir más lejos, su último dista de aquel “Sunrise To Sundown” de hace 5 años, por lo que entendemos que un nuevo movimiento en la discografía de los suecos podría estar cerca.

Ad Astra” es la consolidación de Spiritual Beggars más de un lustro después de su nacimiento. Con una gran acogida y unas críticas bastante positivas, las influencias de Amott por el rock de la vieja escuela y guiños a la meca de Black Sabbath o Deep Purple, se impregnaban en este sobresaliente trabajo que en hoy en día, está considerado como una de las verdaderas alabanzas del hard rock nórdico.

Compactando ese sonido rocoso, y la intromisión de un genio a las teclas como es Per WIberg, también dando su aportación al melotrón, impulsan esa enérgica voz del que era su vocalista por aquel entonces con Christian “Spice” Sjöstrand, también en las cuatro cuerdas. Y así, el mejor groove, las conexiones espaciales y la autenticidad en el mejor sello sonoro al rock duro de esta banda, brillaba con fuerza en aquel 2000 de gran cosecha.

Aunque “Ad Astra” dispare en muchas direcciones, podemos ver como temas de la marca de “Blessed”, impulsado en la rítmica de Ludwig, plasmen una de las más fieras del tracklist, ante un batallón de intensos riffs. Por otro lado, los momentos de “Until The Morning” viren el rumbo sonoro y dispar de Spiritual Beggars hacía la cátedra de Seattle. “The Goddess” es otra de las que también tiene mucho nervio, mientras que una pista como “Mantra” es otra de las grandes destacadas, recuerda mucho al “Child In Time” de los Purple con su magnífico crecimiento.

El mencionado groove marca mucho los tiempos más pegadizos de “Ad Astra”, y tiene muchos… “Sedated” o “Angel Of Betrayel”, destacan en esa cara A, completándolo también la inicial “Left Brain Ambassadors” con el destacamento rítmico de Spiritual Beggars haciendo su entrada estelar.

Podríamos estar hablando de “Ad Astra” toda la noche y deshuesando todas y cada una de sus pistas hasta el amanecer, es por esto precisamente que hablamos de un disco más que importante, histórico para el género, con una infinidad de detalles que hacen de sus escuchas toda una aventura por experimentar.

En un universo enérgico, vibrante y de muchísima diversidad sonora, “Ad Astra” sobresale como la gran gesta de Spiritual Beggars, un pilar básico de su notable discografía, sin apenas paradas de descanso en su recorrido y compensado hábilmente con las prácticas de un conjunto en estado de gracia por aquellos tiempos.

 

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