“Gankar Punzum”, al descubierto el segundo asalto de los vascos Raglefant

 

El segundo álbum de la banda vasca Raglefant es una de las dos novedades a perpetrar hoy en nuestro umbral psicodélico. Conexiones que miran a exponentes mayúsculos del sludge norteamericano como principal referencia de este power trío del norte español, se dan cita ahora en un disco de auténtica denominación al sonido pesado como es “Gankar Punzum”.

Cocinado todo por la propia banda, desde su edición hasta su grabación, el nuevo “Gankar Punzum” trae este segundo testimonio de los músicos de Zarautz celebrando el primer lustro de actividad de la banda.

El contenido en sí, dejan momentos aplastantes poblado de esos intimidatorios riffs que en algún momento pueden ceñirse al abismo de Bongzilla o Weedeater. Estos últimos vienen al pego ya que las guturales en ese dúo de voces entre Patxi y Dago, como señores de los mástiles de 6 y 4 cuerdas respectivamente, se asemejan mucho a las resonancias del bueno de Dixie y la embestida norteamericana que ha hecho historia para el género sludge.

Desde este mismo prisma se puede ver la música de Raglefant, pura y sin cortes, de auténtica crudeza implantando en ese trinomio stoner/sludge/doom su mejor poesía de la distorsión y a su vez envolviéndolo con letras que más allá de la cultura en referencia al cannabis, es en esa visión entre metáforas mitológicas y folclóricas dónde se alcanza la mayor expresión de Raglefant, dentro del surrealismo que ellos mismos invocan.

El largo desarrollo de los vascos se abre en un trabajo que tiene esos 6 actos cargados de variante. Desde tiempos lentos abriendo en la canción principal, damos entrada a esos conocidos bucles en riffs masivos, esas robóticas voces penetrantes en su segunda parte dejan unos peculiares “vocoders” para sintetizar esas ondas y darle ese aspecto espacial que recoge una de sus mejores credenciales en la cara B del disco y pistas como la propia “Space Trip”. Un título como mejor declaración de intenciones en un cierre que marca esa variante rítmica prestada en muchas veces de álbum, llamando a esa versatilidad de Raglefant.

No será por su corta duración pero los minutos de “Harvest Time” dejan todo un himno de batalla que debería resquebrajar los cimientos de aquellos locales que se presten a adornar su espacio con el directo de estos matarifes. En este caso, la banda se refugia mucho en los segmentos instrumentales, una tónica propia de sus canciones y mejores llevadas en los directos de Raglefant. Ahí es donde se transmite toda esa dureza primitiva presentada en su sonido. “Weed Lord” habla por sí sola, una trituradora del riff, incisiva en todos sus aspectos y bien escoltadas por otros ejemplos valerosos de “Gankar Punzum” como la intensa “CaveMan Revenge”, o uno de los avances lanzado el pasado mes de Diciembre por la propia banda, “Bun Manchi”. Uno de esos acercamientos más propios de gestarse en la fangosa tierras de Carolina del Norte y ese devorador sludge aquí plasmado.

Gankar Punzum” se gestó en el mismo local de ensayo de la banda, y con tanta naturalidad como parece, esa densidad descargada entre su muralla de amplificadores deja auténticos momentos de pesadez en el que es nuestro primer disco nacional del año dentro de las entrañas de la puerta número 235.

 

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