“Oscillator II”, la mecánica constante de Bongtower

 

Volvemos a pisar suelo ruso, a las inmediaciones de Stavropol, volvemos a hablar de una banda como es Bongtower, una de esas formaciones que en base a su título de proyecto, rápidamente nos vamos a posicionar en las postrimerías del stoner/doom, del fango por el que gusta deslizarnos, y en el que en medio de  esas múltiples descargas de distorsión, nos gusta abrazarnos.

Oscillator II” es su nueva y más fulminante entrega, continuación de la primera de las dos entregas registradas en el año 2020 y sucesor de “Last Summer Days” (reseña aquí), con un sonido algo más comercial y directo, suplantado ahora por una feroz fuerza descomunal, para llevarnos por todo un recorrido hacía nuestro Sistema Solar.

Siguiendo estas pautas, viajamos a bordo de “Oscillator II”, largo en su destripe y con una parada en cada uno de los planetas que componen nuestro reinado espacial, cargado de una ambientación scifi en medio de mensajes enviados desde lo más profundo del espacio para dar un sentido a toda la naturaleza de “Oscillator II”.

Lleno de toda esa biosfera estelar, de transmisiones enviadas a años luz de distancia, Bongtower usa su fuerza instrumental en medio de los agónicos gruñidos de Evgeny Badaev como principal novedad de este álbum, sustituyendo la labor de Anna Pisarenko en su última entrega. Un álbum conceptual cargado de colaboraciones, algo muy común en los registros de Bongtower, traspasando la hora y media de duración, quizás el punto que menos respalda a la banda en este capítulo de su discografía.

Hacer un disco de más de hora y media conlleva al transporte de composiciones para merodear prácticamente la épica inolvidable y de convertirlo instantáneamente en un clásico de culto. No es el caso exactamente en un “Oscillator II” que sin embargo, hará felices al gremio del stoner/doom, proyectando esas murallas amplificadas de máxima distorsión, dentro de nuestra demencia espacial.

Un homenaje para una fuente de inspiración de los rusos, y posiblemente de todo devoto de la astronomía en el planeta si recordamos la influyente figura de Carl Sagan. Es verdad que las resonancias similares a titanes como Sleep, Electric Wizard o Ufomammut están ahí, y es posible que en base a esos degustadores de ambas fuentes, encuentren su hábitat y confort en lo nuevo de Bongtower. Los rusos vuelven a repescar a Badaev después de su actuación en “Live At Les Villa” del 2019 e iniciando la eyección hacía los confines del Sistema Solar para la ocasión.

El álbum es la perfecta continuación de su primer “Oscillator”, con diversas narraciones de un Evgeny Rumyantsev, que también vuelve tras su participación en la primera entrega. La densidad se extiende en la naturaleza más apropiada del stoner/doom, Bongtower lo sabe, al igual que esa construcción de edificaciones siguen alargando esta cúspide psicodélica con gran carga de fuzz en su interior, pero es su longitud la que acabará por convertir que este disco pase para muchos desapercibido. En cualquier caso, y si somos fans de la carrera de los de Stavropol, sigue siendo una entrega aceptable y disfrutable para los que estén familiarizados con su movimiento valvular.

 

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