“Static In The Blood”, alteraciones sonoras en el espacio de Dust Giant

Con algunos lanzamientos de Enero todavía en el tintero, reconozco que estamos ante uno de esos discos que le di sus vueltas durante los primeros días de Enero. Un madrugador en todo caso del presente 2026, lanzado en formato digital el día 9 del pasado mes que ahora aterriza en nuestro umbral psicodélico bajo el nombre de “Static In The Blood”.
Así se llama este bautizo para los músicos de Virginia, Dust Giant, en una línea espacial muy acordes con las cepas del heavy psych y ese combustible a medio camino entre el desert y el hard rock.
El horror cósmico vuelve a sacar sus peores temores para aquellos psiconautas en busca de viajar al espacio profundo, a esa creación de paisajes sonoros lejanos, inhóspitos en muchos casos, buscando esas sondas enviadas en su tiempo en busca de una señal como intensa odisea exploratoria.
Tampoco es que haya mucha información de este combo, pero su colección de riffs es lo suficientemente tentadora como para guiarte al borde de su contundencia y ese narcotismo sideral impregnado en las 10 canciones que culmina el nuevo “Static In The Blood”.
Siguiendo la historia del álbum, todo transcurre con un minero espacial condenado, perdido en un campo estelar en colapso, con su nave destrozada y a la deriva más allá de las coordenadas conocidas. En los primeros movimientos, el vacío florece de forma antinatural. Flores de polvo negro se retuercen y se contorsionan, colores espectrales que se filtran a través de las fracturas del espacio y el tiempo, mientras su alucinación se difumina con la realidad. Empieza a oír voces en la neblina, sin saber si son dioses, fantasmas o los últimos ecos de su propia mente desmoronándose.
Con esta narrativa, Dust Giant lleva sus diversas transmisiones sonoras a través de una marca diversificada, tiempos más lentos, pasajes más introspectivos gozando de esa templanza caleidoscópica, hasta llegar a las partes más ruidosas dónde ese stoner rock de tintes espaciales, ejerciendo como la punta de lanza en su estilo.
Entre sus muchas transcendencias por historia, hay que reconocer que el disco tiene momentos interesantes y muy atrayentes, haciendo de los actos de “Static In The Blood” un conjunto tanto de sentirlo como de apreciarlo, de navegar bajo su cosmos, hasta subir sus grandes montañas sonoras.
Gana con las escuchas desde luego, incluso yendo de menos a más. No deja indiferente a nadie.

