Toundra – “Siete”; Reinventando la fórmula…

Rozando los 20 años de autonomía, los archi-conocidos Toundra están de vuelta con su nuevo “Siete” para relanzar esa carrera suya que les ha llevado a propagar su post metal por todo el planeta, incluido tierras niponas.
De naturaleza expansiva, la formación capitalina añade veteranía para la ocasión con esta séptima entrega de estudio y sumando a Jorge García a la lineación, componente y amigo de la banda en otras formaciones como Adrift o El Páramo por citar alguno de sus tantos proyectos, Toundra ofrece posiblemente una de las mejores alineaciones de su carrera.
La razón está muy clara, una formación de este calado, más allá de su rama experimental, es su ambición por firma sonora y ese carácter de expandirse por el cosmos armonioso lo que les lleva a ese instinto de superación en cada entrega.
Atrás queda un trabajo como “Hex” (reseña aquí) lanzado en el año 2022 pero su perspectiva de seguir enriqueciendo atmosferas, sigue su curso con su nuevo trabajo. Del disco perfectamente podemos sacar los nuevos matices y esas piezas incluidas en su nuevo puzzle instrumental. La aportación de Jorge García no solo añade veteranía a la ecuación también esa creatividad más allá de los riffs atmosféricos y su aportación en los sintetizadores en temas como “Eina” o la inicial “Rapier”, una evolución continua y exploradora, dónde Toundra edifica esas capas instrumentales con esos aires de grandeza sonora, siempre emanados de su sinfonía post metalera.
Por supuesto que dentro del gremio se pueden citar muchísimas referencias, pero Toundra sabe añadirle esa personalidad y mayor número de sorpresas dentro de un disco que en este caso y sobre todo en este apartado, va de menos a más.
Cierto es que ese trío de canciones con “Rapier”, “Eina” y “Wispar” ofrecen el lado más familiar de Toundra, sin embargo es con los minutos de “Costa Roja” dónde se adentran en esa mecánica más electrónica aportando nuevos matices a su ecuación. Minutos reconfortantes dónde la experimentación de la banda va en progresión hasta un crecimiento que estalla en los tramos finales de “30960”.
Toundra siempre se ha caracterizado por una eterna búsqueda del sonido, una constante que entre sus muchos afluentes se puede aparcar los pensamientos en la introspectiva “Sizigia”, una bella estampa para alzar la personalidad de “Siete”, cerrando el álbum con esa intensidad gradual de “Uniforme”.
Fluyendo entre sus muchos elementos, Toundra vuelve a orquestar otro capítulo para sus vitrinas. Su séptima entrega refuerza las líneas y eso se ve en un disco que a pesar de llevar su fórmula más reconocida, no para de reinventarse en todo su contorno.
Como uno de sus últimos discos más potentes, es en su interacción instrumental dónde se sacan los elementos más positivos del nuevo “Siete”, dónde el riff de sus guitarras sigue siendo tan distintivo como efectivo, y la punta de lanza para que esas texturas atmosféricas alcancen ese grado de dinamismo.
No decepcionará a los fans de Toundra…

