Hesse Kassel – “Morir Saltando” (2026)

Post Rock / Experimental
Nuestro DISCO DE LA SEMANA, fue para una de las grandes sensaciones del pasado 2025 que continuando en esa corriente camaleónica, fuera de cánones y estilos concisos, vuelve a abrir la caja de Pandora en el nuevo “Morir Saltando”.
Lo nuevo de Hesse Kassel es la continuación perfecta de su predecesor y debut “La Brea” (reseña aquí) pero por encima de todo, es la confirmación de un talento innato para saber navegar en diferentes formatos, dejando muchas veces la cordura de lado, instaurándose en el surrealismo de sus composiciones, haciendo inclasificable un estilo musical que no deja de seducir desde cualquier prisma por el que lo mires. Si alguno de ustedes quieres llegar a un nuevo nivel en esto del progresivo más aventurero, Hesse Kassel es una apuesta segura…
“Morir Saltando” es todo un espectáculo auditivo, abriendo con una “Pornomiseria” y sus más de 14 minutos de comité de bienvenida en media de una fauna multi-color intensa, cantos urbanos en sus múltiples protestas y el delirio de estos seis chicos de Santiago de Chile dentro de ese frenesí enrabietado.
La improvisación siempre ha sido un efecto inmediato en la música de Hesse Kassel. Se vio en un disco como “La Brea”, los largos desarrollos orquestados entre los versos de Renatto Olivares drenaban ese frote humano, abrían la dinámica de la banda y producían ese caos bendito de sus composiciones tensados hasta el último segundo de cada uno de sus actos. Con “Morir Saltando” las cadenas vuelven a liberarse, y hay tiempo, aunque cueste creer, para un mayor margen de creatividad dónde definitivamente, Hesse Kassel se siente mucho más cómodo.
Mucho más colectivo en comparativa con “La Brea”, podemos ver incluso que la grabación del mismo se hace en vivo con todo el equipo junto, proyectando ese aire simultáneo propio de cualquier directo, y con ello se observa un disco que dentro de su vasta experimentación es también mucho más directo y más allá de sus muchos organismos, la crudeza muchas veces es uno de los tantos platos a degustar.
En sus casi 45 minutos, al aire experimental que se vive en el álbum lo es todo. El ruido da paso a la belleza, el bálsamo flotante continua una nueva oleada de caos, sus múltiples influencias provistas de todo un diccionario de hasta dónde puede llegar la ambición de un músico.
“Morir Saltando” sigue conservando ese estatus musical de Hesse Kassel, solo que esta vez dobla la apuesta con un ataque mucho más frontal, posiblemente menos atmosférico, a veces mucho más noise, pero definitivamente proyectando esa naturaleza versátil para llevar sus muchas estridencias elevadas a nuevos picos a los que conquistar.
Una banda diferente, un disco para el recuerdo… Quédense con este nombre, Hesse Kassel.

