Clásicos Del Género; Silverchair – “Frogstomp” (1995)

 

Alternative Rock / Grunge

(Murmur Records)

 

Viajamos hasta el amanecer del verano del 95 para repasar un poco las vivencias de Silverchair, una banda muy joven por aquellos tiempos, metidos de lleno en la preparatoria de sus estudios en la australiana Newcastle y un tridente formado por Daniel Johns (voz, guitarra), Ben Gillies (batería) y Chris Joannou (bajo), con tan solo 15 años de edad.

Supongo que ni ellos mismos sabrían el éxito que les vendría por delante, o compartir escenarios tiempo después por muchas partes del planeta con formaciones del calibre de Red Hot Chili Peppers, The Offspring o The Ramones, al inclinarse por un movimiento que fue bastante oportuno musicalmente hablando para llevar a la rampa del propio éxito a una banda que desde INXS no alcanzaba esas cotas de popularidad en terreno de las Antípodas.

Evidentemente la banda fue poco a poco acomplejando su sonido, muchas veces desde el lado más artístico en culminaciones posteriores como “Diorama”, pero también, fiel a sus principios como podía verse  en lanzamientos como “Freakshow” o “Neon Ballroom”.

Es verdad, Silverchair se retiró en 2011 hasta nuevo aviso y no se ha vuelto a saber de ellos desde entonces. Tan solo el recuerdo de discos como este inolvidable “Frogstomp”, posiblemente un disco de la adolescencia para muchos, nos inunde de esa nostalgia al fusionar esos elementos entre el rock alternativo y el grunge de por aquel entonces como vehículo para abordar todos los conceptos de este álbum debut de los australianos.

Es posible que en el año 1995 fue un copia/pega de tantos de su estirpe por aquel entonces, pero lo que es innegablemente cierto es el valor que ha cogido este disco con el paso del tiempo, con temas dónde esas melodías eternas como las de “Shade” (un pensamiento “Under The Bridge” revuela sobre mi cabeza) o “Faultline”, nos recuerden a nuestros años mozos, las cintas de cassete, nuestro inseparable walkman y las vacaciones de verano dónde aquellos discos, escribían con letras de oro, los momentos más penetrantes de tu vida musical. En este caso, siempre hay que fijarse en unos Silverchair con solo 15 años, y el talento incuestionable de una banda tan prematura para conformar sencillos del calibre de “Tomorrow”, posiblemente el tema estrella en la historia de Silverchair, con un solo explosivo por parte de un Johns entregado, con la voz altísima y abriendo el telón de unos Silverchair en la medianía de los 90, con todas las ganas de comerse al mundo según sus muchas influencias y los tantos gustos musicales, que llenarían de prestaciones y alabanzas los escaparates de “Frogstomp”.

Para el recuerdo también picos como como “Israel’s Son”, la musculosa instrumental “Madman” u otro clásico de la banda, “Pure Massacre”, otra de esas pistas que al igual que “Tomorrow” fabricarían las demos de la misma en pleno instituto.

La labor de Silverchair deja una rúbrica para la posteridad desde su álbum debut, y es que más allá de lo consumado que era el propio Daniel como compositor, ahí quedan temas como “Suicidal Dream”, hay que ser franco, en esa época de su explosión se le criticó mucho a la banda de ser una calcomanía de muchas que giraban en su misma corriente musical, y yo me hago una sola pregunta, ¿a cuántas debemos la misma faena a día de hoy? Es que aquí no se reseñan discos que son hijos bastardos de Kyuss, Black Sabbath o Sleep, rozando el plagio en muchas ocasiones de alguna manera o de otra. Las influencias lo son todo para un músico, luego está la etiqueta que se les marca para guiar al oyente a lo que está dispuesto a escuchar, y al final de todo, está la propia firma y destreza de la banda que más allá de entrar en sin razones y callejones sin salida de si se parece a una u otra, es entender que el material que suena en sí, es realmente bueno. Todo lo demás es buscarle las cuatro patas al gato y caldo de cultivo para el crítico, que más allá de su escucha superficial, no entra en matices para descubrir el talento de una banda como era Silverchair y su explosión con “Frogstomp”.

Cargado de himnos que con el tiempo se convertirían en clásicos indispensables de su directo, “Frogstomp” ofrece el lado más crudo y pegadizo de Silverchair, sería el que iniciaría el camino hacía el éxito de una banda sumamente prometedora en 1995. El talento servido a una edad temprana se podría decir, un disco que tuvo una gran reedición el pasado 2015 con motivo de su vigésimo aniversario, y que ahora, con la celebración de su 30 aniversario a la vuelta de la esquina, es hora de que entre en una ilustre sección como nuestros “Clásicos Del Género”, para recordar de la importancia del mismo.

 

 

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