Bongzilla – “Weedsconsin”; El despertar de unos renacentistas…

 

Como uno de los discos más esperados en este 2021, la vuelta de Bongzilla tras más de 16 años de vacío en su discografía, estaba bajo la atenta mirada de muchos. Conscientes de una carrera experimentada como para conformarlos como una de las puntas de lanza del sonido pesado, los de Wisconsin llegan para demostrar a las masas el despertar de todo unos renacentistas.

En honor a sus tierras, aquellas que siembran lo que le lleva más allá de sus pensamientos, el título “Weedsconsin” es el indicativo perfecto para asistir a un álbum puro de Bongzilla, sin aditivos, tirando de la misma materia que les vio crecer y reproducirse a mediados de los 90, bien empujados por las huellas que habían dejado los Sleep y Kyuss unos años atrás y lo más importante, completando un gran retorno; canciones que van desde una duración media, hasta otras que nos llevan a una experimentación introduciéndonos de lleno en las jam sessions más fangosas que puedas escuchar hoy en día, véase el caso de “Earth Bong/Smoked/Mag Bags”.

Empezando un destripe por esta penúltima pista, tal vez sea todo lo que necesitamos saber de los Bongzilla más actuales, también los más experimentales, nutriéndose de esa espontaneidad que requieren las jams, pero también sabiendo guardar esos momentos para los solos más incendiarios, o las embestidas más reconocidas de ellos.

Posiblemente hablemos de uno de los discos más sólidos de su carrera, el interior que contiene “Weedsconsin” es oro puro para los que buscan el viaje perfecto que los guíe hacía el stoner/sludge de la vieja escuela, una esencia pura que nos lleva hasta el núcleo sonoro que ha hecho crecer hasta gigante del fango abismal.

Abre el baile una canción como fue su primer avance, “Sundae Driver”, publicitado por el mismísimo Matt Pike en su día, ejecutado por un riff central como familiaridad propia de Bongzilla. Un tema de puro calado en la materia del weed metal, tal y como ellos mimos lo definen. Todo un ejemplo de que el tiempo no les ha pasado factura y tras el ya lejano “Amerijuanican”, las cosas vuelven a su sitio. Cortes como “Free The Weed”, más allá de su devoción por el verde universal, muestran esos merodeos con la estirpe Black Sabbath, así como lo depositado por Lori y sus Acid King en la medianía de los 90. Un temón de largo alcance conectando los mejores minutos del álbum con otra de las destacadas, “Space Rock”, o lo que es lo mismo, sus pinitos con las vertientes psicodélicas de “Weedsconsin”. Ambas pistas reúnen casi 20 minutos de pleitesía al estilo concebido por estas moles, auténticos sermones del power trío de Madison, que bien pueden valer la adquisición de una de sus copias. En ella se basa toda esa descarga en su sonido más característico, aquel que en “Weedsconsin” también se aferra a aportar a alguna novedad, pero sin separarse del camino, sabiendo que el estilo de Bongzilla es único en su firma, incuestionable en sus muchas opiniones, pero firme como una puta roca en su definición.

Al fin y al cabo, no todo es sludge ni materia ensordecedora lo que presenta “Weedsconsin”, que coño… sí que es todo esto, pero también hay mucho más, hay que fijarse de los elementos que lo rodean, de las tonalidades en sí que aquí se manifiestan. Con la llegada de una canción instrumental como “Gummies”, la oscuridad se cierne sobre nosotros como otro ejemplo de naturaleza ancestral por parte de los norteamericanos, pero que sin duda, engrandece la leyenda de estos tipos. Las risas que se escuchan de fondo, son más propias de asistir a cualquier herejía o acto de sacrificio en lo más profundo de la espesa arboleda, pero tiene un aire maligno que perfectamente destripa las vertebra de la escuela Sabbath, unido a la pesada distorsión de los Electric Wizard.

Esta bestia cubierta cannabis ha despertado, está de vuelta haciendo lo que mejor sabe, compuesto por los tres iconos originales de Bongzilla, posiblemente en la memoria de John Hopkins, quién lo grabará el pasado otoño en Illinois. Un regreso monumental basado en la marca más clásica de la banda, mezclando nuevos elementos que sin duda conectan de fábula con el nuevo rodillo de Bongzilla.

Weedsconsin” es lo que es, una senda de riffs pesados para abrir tu mente hacía nuevos horizontes, expandiendo tus pensamientos hacía esa tormenta sónica que llevamos casi dos décadas esperando. Ahora es momento de disfrutar de la distorsión masiva en medio de esta época de turbulencias.

 

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