Ellis/Munk Ensemble – “San Diego Sessions”; Formulación magistral…

Psychedelic / Progressive / Free Jazz

(El Paraíso Records)

 

 

Aunque el día de mañana será el primero de los dos últimos viernes de este mes de Agosto cargadísimos de lanzamientos en ambas partes, si hay un álbum que ha estado en boca de muchos en los últimos días, ese no ha sido otro que ese viajecito (nunca mejor dicho) que el bueno de Jonas Munk (Causa Sui, El Paraiso Records), hizo en su día hasta la costa oeste norteamericana.

Desde la soleada California, el guitarrista danés montó su particular patio de recreo para divertirse con los muchachos de Sacri Monti, Astra, Monarch, Radio Moscow o Psicomagia. Todo el lote al completo y básicamente lo más cercano que podamos escuchar, en una aproximación pura a la órbita que hace 7 años atrás dejó uno de las grandes culminaciones del entusiasta marco progresivo; el homónimo álbum de Psicomagia (reseña aquí).

De igual manera, muchas de las cabezas pensantes de la psicodelia contemporánea, concentrado entre celebridades del método estadounidenses, vuelven para unir ideas en esta ocasión con el polifacético guitarrista de Causa Sui, en uno de esos mágicos encuentros para postularlo como otro de los indispensables de este 2020. Otro de esos regalos producidos desde la garantía de El Paraíso Records.

En la que es la entrega número 46 de la valerosa discográfica europea, vuelven a alcanzar cotas, prácticamente inalcanzables. No es ningún secreto la fijación de Jonas Munk en el sur californiano, sin ir más lejos las últimas alabanzas en ese canto dividido entre el rock sureño y la psicodelia más espontánea de los también mencionados Monarch, son otra de las bandas presentadas en su roster. Pero más allá de todo esto, su férrea amistad con Brian Ellis, es la culpable de que esta maravilla de la neo psicodelia, sea tan real como su mágico enjambre de jam sessions depositadas.

Todo parte desde ese periplo reiniciado por Jonas Munk en 2016, cruzando todo el Atlántico y buena parte del continente norteamericano. Con una pequeña parada en Detroit, el final de ruta llegaría en San Diego para concentrarse con su buen amigo Brian Ellis en su estudio de la localidad de Escondido. La experiencia de uno y de otro, se acoplan con la aportación de músicos como los bajistas Dominic Denhom, Anthony Meier, Trevor Mast, Kyre Wilcox, guitarras como las de Thomas DiBenedetto, Dylan Donovan, percusionistas de la talla de Paul Marrone, Andrew Ware y otras caras conocidas como las de Conor Riley, Andrew Velasco o el músico de Sacri Monti, Evan Wenskay (espero que no se me quede ninguno). Todos ellos sumarían un total de 13 cabezas pensantes bajo un mismo techo para dar muchas formas y diversos colores a lo que hoy se conoce como ese encuentro Ellis/Munk y sus “San Diego Sessions”.

Lo curioso es que hoy en día podamos disfrutar de esta magnánima obra improvisada, dejando en aquel 2016 algunas cajas de interruptores reventados, diversos cortes de electricidad por la zona y todo por una tormenta de agua que arrasó durante esas dos jornadas de sesión la ciudad de San Diego. Lo que nadie se esperaba, que después de las grabaciones del propio Brian Ellis y la posterior masterización y mezcla de Jonas Munk en su estudio de Odense, acabarán conservándose y sonando tan fresca como podemos disfrutarlas cuatro años después.

Con todo esto, estamos listos para el despegue inmediato, y es que las pistas más largas se concentran en la parte inicial del álbum con los momentos de “The Wedge”, cubierto de esos sintetizadores marca space rock, el valvular ritmo de su imperiosa batería y guiños de denominación Hendrix como magnífico coctel de bienvenida. De igual manera, “Pauly’s Pentacles”, sube las apuestas con una seña aún más radiante. Todo se cuece a fuego lento pero con un innegable encanto instrumental. Las atmósferas armoniosas de “Munk’s Dream” nos meten en un breve letargo como paréntesis a otro de esos actos a destacar. El mismo viene en el cuarto acto de estas “San Diego Sessions”, con la pauta de la rítmica más funk como principal norte de esta nueva naturaleza musical de libre improvisación. Desde el sintetizador de Brian Ellis, hasta las teclas de Evan Wenskay. Todo fluye en un fabuloso in crescendo instrumental, arropado por los pedaleos de Munk a las seis cuerdas, esta vez acompañado de Dominic Denholm (Monarch).

La parte final del disco la marca un espacio abierto al free jazz rock con “Bucket Drips”. Todo esto conllevado por inquietante suspense y órganos funestos de fondo en el track, desmarcándolas claramente de sus perseguidores. De igual manera, el vértigo de “Larry’s Jungle Juice” vuelve a despertar a la bestia que llevan dentro esta excéntrica camada de músicos en la nueva era del psych rock. Es uno de los temas favoritos por mi parte como mejor exploración, nuevamente el bombeo de la sección rítmica es bien secundada por la instrumentación más ambiental. Todo esto nos deja con una demencial jam en medio del cielo de San Diego. El cierre con “Stone Steps” vuelve a lidiar con las ambientaciones más cálidas y sensuales, en esas infinitas reverberaciones que nos devuelven al clímax establecido.

Todo un espectáculo para el presente desplegado hacía la historia del futuro, casi que el volver a vivir lo que yo llamó como una segunda parte de lo que en 2013 hizo Psicomagia y su único trabajo. Lo dicho, más de una docena de músicos para convertir un sueño que ni la madre naturaleza, pudo destruir. Poseídos por el don de la improvisación, “San Diego Sessions” es otra gesta de este milenio en esta auténtica canalización de electricidad y emociones totalmente atemporales. Nuevamente la diversificación de los muchos estilos, vuelve para establecer su espíritu de prodigiosa improvisación, definiendo su enorme grandeza y el incuestionable talento de todos estos artistas. Más que un DISCO DE LA SEMANA, es un disco para la década, dentro de una fórmula maestra.

 

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