Wölfhead auténticos y genuinos en el nuevo “Blood Full Moon”

 

Antes de subir las apuestas a una semana que nos espera en su tramo final con discazos de gran calibre, pongamos el rumbo que merece llevándonos al heavy metal más genuino y auténtico de una banda que se ha echado en falta en la última década, Wölfhead.

Del azul pasamos al rojo tal y como muestran las ilustraciones exteriores en el arte del artista de Singapur, Dedy Badic, adentrándose en esta nueva jugada de la formación con base en Barcelona para este segundo encuentro titulado “Blood Full Moon”.

Desde Black Sabbath hasta Motörhead, aproximándonos por momentos al imperio de los primeros Maiden o incluso Saxon. Eso sin mencionar un cúmulo de melodías que también obra su sonido en algunos aspectos del glam de los 80, siendo aquí el caso de la apertura “Rattlesnake Woman”. Lo que tengo bastante claro es que lo suena no es stoner, como muchos medios lo han etiquetado, ni muchos menos quiere serlo. No es bueno, ni muchos menos ayuda (a la propia banda claro) a generalizar en textos que más bien parezcan haber sido escritos desde una escucha superficial. Hay que meterse de lleno en los detalles y lo que me dice el nuevo “Blood Full Moon” es que suena tan auténtico y primitivo como ese heavy que extendía sus brazos en la medianía de los 70 e imperaba en grandes obras con los 80 bien asentados. El stoner señores, es para las entrañas del desierto y los sonidos valvulares basados en la amplia y expansiva distorsión de elementos psicodélicos.

Dejando de lado este pequeño inciso, supongo que en base a todo esto opera toda la sinfonía de unos Wölfhead rendidos a sus muchos exponentes musicales y de los que aquí se sirve como el mejor de los escaparates. Esa “Everlasting Outlaw” posicionada en medio del tracklist, presenta esos matices Sabbath, dentro de la amplia amalgama de sonidos de Wölfhead. También podemos tener auténticos himnos de batalla como “Dance Of The Wolf”, recreando al propio anfitrión de su portada, o ese latigazo más propio de las ideas de Lemmy Kilmister en “Funeral Hearse”.

Importante el dato de conseguir el encadenamiento más completo para hacer del disco toda una estructura cohesionada y firme como una puta roca. Momentos como “Fuel Blood”, mostrando ese órgano omnipresente, muestran tendencias hacía un doom más tradicional pero siempre bajo esa senda del hard rock como el combustible que impulsa sus ideas. Siguiendo esas ideas fangosas, nos podemos encontrar con otra de esas pistas rellenas de intensidad y aires funestos en “Mother Of The Clan”, pero yo quedo con las partes más memorables, y sobre todo personales, de una banda totalmente entregada en un himno como es “Eternal Stone Mountain” o ese cierre en catalán con “El Llop A Dins”.

Por cierto, no se pierdan ese homenaje a la famosa serie “The Munsters” que la banda recrea aquí desde el formato instrumental.

Algo más de una década ha pasado desde entonces y cambiamos de Doomentia Records a Discos Macarras y la también ayuda de los sellos Iron Matron Records y Musica Hibrida para la posterior edición y distribución de estos bastardos del heavy metal a la vieja usanza, usando todos los elementos que han coronado a los grandes nombres del género, en un paquete estimulante de 11 nuevos cortes, dónde disparar a discreción en todas las direcciones estilísticas que marcan los cánones de un movimiento perpetuo por culpa de músicos como estos.

 

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