Cabeza De Caballo – «Dölmenn» (2016)

Cabeza De Caballo - Dolmenn

Heavy Metal / Doom / Stoner

(Discos Macarras)

 

Llegará un día de esos que traigamos una banda andaluza a nuestra casa para recomendar y lo veremos con total normalidad sí que el factor sorpresa exista. ¿Y porque digo esto? Porque si hay algo que se está llevando con bastante énfasis en este 2016, son la cantidad de grandes trabajos que nos llegan desde el sur del país y lo mejor de todo, dejando un gran sabor de boca llámese cualquiera el género que tenga etiquetado.

Desde Granada, con jienenses entre sus filas como pueden ser miembros de bandas como Santo Rostro o Electric Belt, en período de hibernación los últimos años, traemos una banda hecha de otra pasta, una bestia que ha salido de su cueva buscando carne de la que alimentarse, unos que ya disfrutamos hace unos años con su fangoso debut “Iron And Wood” (reseña aquí), un ritual que rendía culto a los sonidos pesados cargado de un gamberrismo único para estos malhechores. Si señores presentes, hoy toca Cabeza De Caballo y hemos venido a recomendar su nuevo engendro, “Dölmenn”.

El segundo larga duración para la banda andaluza se resume en un ejercicio más corto en extensión y en número de canciones que su primer álbum pero el camino tomado en aquel 2012 tiene su eco con este latigazo del mejor heavy metal de antaño, el más reconocido, el pionero, el que hoy en día sigue trayendo de cabeza a estas avalancha de bandas del nuevo milenio, santificando a los artistas que abrieron su biblia negra en aquellos maravillosos 70 y que mejor que una banda nacional como Cabeza De Caballo dotada de un armamento y malrollismo interior capaz de convertirse en los protagonistas de tus próximas pesadillas.

Más frenético digamos, este nuevo “Dölmenn” puede registrar partes entre las carnicerías más bestias desatadas en los primeros discos de Motörhead o High On Fire hasta llevarte al sórdido mundo de los 70, dónde el heavy metal primitivo y mugroso traía añoradas producciones de lo más underground posibles. Sucias piezas que hoy en día se recuerdan como verdaderos himnos de batalla y a quiénes Cabeza De Caballo idolatran por encima de todas las cosas. El simple hecho de escuchar discos como “Iron And Wood” y ahora este “Dölmenn” es una prueba de mucho peso.

Cabeza De Caballo BandEl álbum se hace corto para que negarlo, por lo tanto la etiqueta de aburrido ya la podemos tachar pero los granadinos no dejan de ser una caja de sorpresas y a pesar de haberme gustado más su debut, en este segundo larga duración ofrecen dos caras. La más salvaje y afilada con los 3 derechazos iniciales y una cara B compuesta por las dos partes que componen “Carhabh” dónde los andaluces tiran de épica y de recursos en más de 16 minutos de puro éxtasis psicodélico, porque aunque le cueste creer, y después de lo digerido en una primera parte, el fondo de armario de Cabeza De Caballo no conoce límites y disponen de todo un repertorio con el que ponerte en órbita, ya sea de un buen patadón o de una clase instrumental con mucha alucinación y creatividad desde su interior.

Empezando por esa pieza final llamada “Carhabh”, debo reconocer que es la canción por la que verdaderamente yo me haría con una copia de este álbum. Los diferentes estados de ánimo que ofrece la banda durante más de un cuarto de hora se pueden transmitir desde la rabia, hasta la desolación, desde la tristeza hasta el éxtasis pero sobre todo desde la demencia más enajenada hasta el amor único por el metal. Y es que esta canción sencillamente, no entiende de etiquetas. Guiñazo auténtico al personaje creado por Alan Moore en la inicial “Last Word Of Walter Kovacs”, un ejercicio bastante similar a la canción que lleva el nombre del disco dónde el señor riff entra en escena y todo se hace fangoso, sucio, borroso… maravilloso, dónde mejor se mueven estos granadinos como bien demostraron en su álbum debut. Tal vez la diferencia entre la primera y la tercera canción sea en mayor medida la contribución de Miguel Ortega (Santo Rostro), en lo que una es más intensa recordando a su otro proyecto, “The Dolmënn” es mucho más directa, más macarra, tanto o más que el sello que los respalda, únicamente controlado por las voces que nos vomita a la cara Javyer López, dejándose hasta las entrañas en cada una de las actuaciones en sus diferentes proyectos. Incluso un rodillo como “Watheley’s Baby” te sacudirá de tal manera lo poco que pueda quedar de ti. El lado más extremo de Cabeza De Caballo se desata de una manera nunca vista hasta la fecha.

No hay evolución, no hay etiquetas que valga, tan solo el acérrimo amor de estos tíos por las bandas más grandes que jamás han existido y han llevado el nombre del heavy metal a los anales de la historia musical del rock, visto desde su lado más underground. Por los siglos de los siglos, Cabeza De Caballo, hechos o desechos, son uno de sus fieles súbditos y les rinden tal pleitesía con este ejemplar “Dolmënn”.

 

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