Clásicos Del Género: Iron Butterfly – “In-A-Gadda-Da-Vida” (1968)

iron-butterfly-in-a-gadda-da-vidaPsychedelic Rock / Proto Metal

(Atlantic Records)

 

 

Evidentemente si hablamos de psicodelia, es complicado encontrar un argumento mejor que “In-A-Gadda-Da-Vida”. Al menos en lo que respecta al tema que da título al segundo disco de la banda de San Diego, que ha quedado como algo mítico en la historia de la música rock.

Un punto de partida desde el flower power y el verano del amor, hacia el hard y el heavy rock. La psicodelia contenida en el extraño título del disco es uno de los puntos álgidos del sonido que surgió del periodo en el que el LSD viajaba sobre la costa californiana. Es posible que el responsable de este nombre sea un ácido ingerido por Doug Ingle (teclados y voz) en los ensayos de la grabación del tema y que imposibilitaba que pudiera vocalizar correctamente. Al ser  preguntado por Ron Bushy (batería) sobre el nombre que darían a lo que estaban tocando, la respuesta (según la leyenda) fue “In the garden of eden”, pero el colocón que llevaba le impedía casi articular su voz. Sus palabras fueron entendidas por Ron, de la forma en la que por todos es conocida “IN-A-GADDA-DA-VIDA”.

Iron Butterfly, un nombre que trataba de definir el sonido de la banda, lo liviano en el vuelo de una mariposa, y lo pesado a través del hierro. Pocos nombres podrían definir el sonido de un grupo de esta manera. Un disco que consiguió algo impensable en los tiempos actuales; lograr un disco de platino. El primer disco de platino de la historia. No está mal para una banda psicodélica que había conseguido poner en el número 4 de las listas de ventas americanas su trabajo.

Si de alguna manera Doug Ingle ejercía el papel de líder de la formación, el resto de la banda aportaba sus ideas a los temas, conformando el particular sonido entre todos. El resto de miembros de una formación que a lo largo de su historia tuvo muchos cambios, eran, Lee Dorman (bajo) y el jovencísimo Erik Brain (guitarra), quién contando con 17 años cuando grabaron el disco, ya daba muestras de su talento.

iron-butterfly-bandOtra de las peculiaridades era que el tema principal ocupaba toda la cara B, con 17 minutos de duración; extraño para aquellos momentos en los que los temas solían tener una duración de tres minutos mayoritariamente, lo cual fue un problema a la hora de sacarlo en single, y comprimirlo a estos estandarizados 3 minutos.

La cara A estaba ocupada por 5 temas en los que el sonido de la banda quizás no fuera tan pesado como el que contenía la cara B. “Most Anything You Want”, abría uno de los discos más emblemáticos de la historia, con un predominante órgano que posiblemente nos recuerde a algún tema de The Doors. Una dinámica composición muy de la época en la que la paz y el amor eran toda una forma de vida.

Sonidos evocadores de bandas beat como The Beatles son los que nos encontramos en “Flowers And Beads”. Un dulce tema que transita por el lado más tierno de la banda con unos compases sencillos.

El típico sonido de IRON BUTTERFLY  queda patente en “My Mirage”, pista ácida y menos pringosa que los precedentes. Un inquietante órgano litúrgico abre compases salpicados por un buen trabajo de guitarra. La solidez de Doug Ingle a las teclas le venía de herencia, ya que había aprendido a tocar el órgano en la iglesia junto a su padre. “Termination” sigue la fórmula de la época, agradable tema pop lleno de flores, eso sí, aderezado por un misterioso órgano que le da un cierto toque oscuro entre tanto colorido.

Cierra la cara A un tema proto metal como es “Are You Happy?”. Un redoble de batería abre las hostilidades al posiblemente mejor tema de este lado del disco. El sonido de la banda adquiere una contundencia que queda reflejada incluso en los registros vocales. La fuerte batería deja su espacio a potentes sonidos de guitara y bajo.

El tema “In-A-Gadda-Da-Vida” ocupa por completo la cara B. Estamos posiblemente ante el tema más oscuro de la época. Los coloridos florares de la California hippie se trasmutan en una larga composición, en la que el órgano barroco crea una ambiente pastoral. Las tinieblas arropan la composición, en los 17 minutos hay margen para que cada miembro de la banda demuestres sus habilidades con su instrumento. Poderosos y pesados riffs de guitarra, con un hipnótico bajo, quizás no suficientemente valorado, ya que su peso en el tema es evidente, y con un solo de batería a la altura de los más grandes de la historia. ¡Magistral!!! Los rasgueos de guitarra aparecen chirriantes sobre el letargo de un órgano que parece haberse quedado atrapado en sí mismo. Tras el solo de batería, el órgano devuelve majestuoso a la letanía. Todo un aquelarre que culmina en la parte más lúdica del tema.

Todo un incunable, que 50 años después sigue vigente para deleite de nuevos adeptos o para la revisión de los viejos, y que ha tenido múltiples reediciones incluyendo distintos bonus con variadas versiones del tema principal.

Al margen del contenido musical, su apoteósica portada en la que aparece la banda sobre un escenario presidido por los audiovisuales lisérgicos de la época, hace que los músicos se vean minúsculos ante la grandilocuente estampa que tienen a sus espaldas. Lo importante no son ellos, sino la música que destilan y las sensaciones ácidas que tratan de transmitir. Obra maestra absoluta que a pesar de su complejidad se mantuvo 140 semanas en las listas vendiendo millones y millones de copias. Desde luego, es el claro reflejo de un momento de la historia en el que la cultura del rock, a partir de ahí ya no tuvo freno.

 

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