SMED, un estreno entre variaciones pesadas y ocultistas, directas desde el espacio exterior

 

Como otro de esos ecos existenciales que deja la resaca de una banda como fue The Graviators, en el que un servidor aquí presente dejo unas palabras al enorme “Motherload” del 2014 (reseña aquí), la voz de aquel combo sueco proyectada en las resonancias vocales de Niklas Sjöberg llega ahora con uno de sus últimos manifiestos, en el homónimo trabajo que ve debutar en el formato larga duración y a través del sello Transubstans records, esta banda llamada SMED.

No solo de una formación como era The Graviators hay que poner la reputación de este nuevo cuarteto para abrir sus ojos al mundo, engendrado desde el más reciente 2019, y con un realce que se han ingresado en cuantiosos años de laborada carrera en otras bandas como Nymf, Learn by The Dying, Demonicus, Trollfmask, Void Commander o Sattmansitter.

La inspiración del hard rock ocultista de los 70 como gran baza en la referencia sonora de SMED. La firme idea de afinar esa música pesada, llena de riffs contagiosos y un gran espejo al que mirarse mediante su doom de la vieja escuela, y la poderosa voz de Sjöberg al frente, trayendo consigo grandes recuerdos a un servidor.

Al sur del país escandinavo y prácticamente recibiendo las aguas del gélido mar Báltico, la localidad de Karlshamn es la que ve multiplicarse en ideas a este nuevo proyecto que es SMED. Uno de esos trabajos en el que sus 9 testamentos a esa fusión doom/heavy metal, dan un puñetazo sobre la mesa, derrochando el carisma y el bagaje de sus componentes en la épica de “Starmass”, pero también llenando de colorido y algunos sonados cambios de ritmos en la impetuosa “Queen Of The Goats”.

El simple hecho de mirar el significado de sus siglas; Space Medicated Elevated Doom, es una perfecta carta de presentación para saber que nos vamos a encontrar en el contenido de “SMED”. La voz de Sjöberg parezca llegar desde lo más profundo del espacio desconocido. Una característica que hace que penetremos aún más en la naturaleza de este debut cargado de misterio y la fuerza errática del doom primitivo como mejor comité de bienvenida. De alguna manera, este poder estilístico también tiene un claro puerto de conexión con los elementos espaciales y por supuesto homenajes a la mítica novela de Arthur C. Clarke con una pista como es “Hal 9000”. Por lo demás, si queréis llenaros de esas buenas vibraciones que siempre vigorizan los cánones del género ante la fusión del doom psicodélico y notables ejemplos como “Flower Smokin’ Priest” o la espontaneidad en esa corta jam session clausurada en “1010 AD”, el nuevo y posterior nacimiento larga duración de estos escandinavos deja razones de peso para creer en una nueva fuerza del rock pesado salido de la orografía del norte europeo, como otro ejemplo más de cuantioso valor, cargado de multitud de influencias, y un importe final que hará volarnos la cabeza a través de las costumbres que décadas atrás fundaron los principales estamentos de esto que llamamos el rock más pesado y ocultista.

 

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