Dwellers – “Pagan Fruit” (2014)

Dwellers Pagan Fruit

Psychedelic Rock

(Small Stone Records)

 

Tengo que reconocer que un sello como Small Stone Records lo están haciendo rematadamente bien durante el presente año. Después de discos vistos aquí como ese “Spirit Knife” de los suecos Jeremy Irons & The Ratgang Malibus y el esperadísimo trabajo de sus compatriotas Greenleaf, al que presumiblemente ya adelantan como uno de los mejores trabajos stoner del año, ahora hay que sumarles el álbum debut de estos norteamericanos denominado “Pagan Fruit”.

Ellos son Dwellers, un trío de Salt Lake City que ya habían dejado atónito a medio mundo con aquel EP de hace dos años llamado “Good Morning Harakiri”. La banda actúa como una nave espacial que se tele-transporta en ralentí con influencias del pasado para guiarte en su propio camino hacia un futuro.

Los tres componentes de la banda son tanto multi-instrumentistas como vocalistas y un trabajo como “Pagan Fruit” ya está a la venta desde el día de ayer. Este debut se divide en 9 gemas auténticas que rebozan autenticidad brillando con luz propia.

“Creature Comfort” nos ofrece la mejor versión de su guitarrista Joey Toscano, arrastrando sus versos de la forma más suave con esos dedos que se burlan y doblan las notas de su guitarra como si tratará de la maestría de un mago obsesionado.

Esta fruta pagana revela un dinamismo grandioso por parte de sus tres componentes conteniendo ese toque musical de largo alcance como si fuera todo un homenaje al ilustre Neil Young. Un verdadero bocado prohibido que hará que su dulce y pecaminoso jugo recorra tu barbilla  con melodías reflexivas inspirando una sensación pocas veces vista este año.

Ese viaje lisérgico que ya iniciaron en su corto sigue acorde en “Pagan Fruit”. Una energía que te dejará embriagado desde sus primeros compases. “Totem Crawler” y la enorme “Return The Sky” prosiguen esos sonidos piscodélicos, entrelazándolo con pasajes más blues que comienzan a surtir un efecto que empieza a ser de lo más alucinógeno.

Dwellers Band

El ácido rock de antaño es la mejor publicidad que puede tener “Pagan Fruit”, la gravedad y energía que muestra la sección instrumental de esta banda solo está a la altura de la propia voz de Toscano que exuda sumisión y furia al mismo tiempo. “Rare Eagle” es un tema algo más largo, siete minutos de pura felicidad, hay que quitarse el sombrero una vez más con Joey Toscano que hace sangrar a su guitarra después de la matanza instrumental que ofrecen aquí Dwellers.

“Son Of Raven” se postula como otra de las favoritas del disco, impresionando una vez más por su diversidad instrumental y las voces que actúan como el eco de un vagabundo desesperado. El estilo vocal de este trabajo es frío, siempre cantan en frecuencias bajas, no hay gritos tan solo elegancia que salen a través de los altavoces. Es como si tomáramos una canción de Mastodon o Alice In Chains y sacáramos lo mejor de cada una de ellas reduciendo su volumen general.

Las melodías pegadizas de “Pagan Fruit” prosiguen con su eterna adicción impuesta por estos magos que han venido de la nada y han dejado una rareza de enorme grandilocuencia. “Waiting On Winter” se presenta una vez más como una malla enredada de guitarwork guiada por los tambores de Zach Hatsis quién comanda este galope frenético. La viscosa “Call Of The Hallowed Horn” cierra esta epopeya musical para dejarte suspendido en el tiempo con aceleraciones y desaceleraciones durante todo el trayecto.

Soberano álbum al que no le falta de nada; armónicas, órganos, pianos, sintetizadores, panderetas o cellos, todo bajo el manto de un rock pesado bajo su esencia más moderna. Las colaboraciones de Genevieve Smith con su cello en la canción “Spirit Of The Staircase” o la voz adicional de Raven Quinn en la final “Call Of The Hallowed Horn”, sumado al estupendo artwork de Adrian Brouchy de Coven Illustracion, son algunos de los apuntes de más que hay que remarcar para gran proverbio de la música contemporánea.

Dwellers han fabricado su sonido original tomando sus estilos desde la lejana década de los 60, pasando por el proto rock de los 70 y esa mezcla con el grunge y stoner de los 90. En todos los estilos y guiños, residen un sentimiento general tan retro como moderno, la producción es fascinante y sus letras cantan al paganismo, el ocultismo o los temas más mitológicos. Poco más se puede añadir de este disco que yo no lo haya vanagloriado antes. Simplemente escuchen y déjense seducir por su encanto.

 

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