Ecos De Sabbath; Mercyful Fate – «Don’t Break The Oath» (1984)

 

La vida musical de Mercyful Fate parece que siempre estuvo alejada del protagonismo de los más grandes, pero también es verdad que fue muy provechosa, y a pesar de ser el proyecto más histórico en la vida de una de las voces más importantes del género como es la de King Diamond, hoy, en nuestra sección “Ecos De Sabbath” toca disfrutar de los quilates de oro puro que vale este “Don’t Break The Oath”, segundo y último trabajo de su primera época. Evidentemente la que marca el rumbo en la importancia de la vida de Mercyful Fate.

Los daneses despuntaban en aquella primera parte de los 80 con dos pepinazos como este redondo y el no menos importante y perfectamente equilibrado con la excelencia de este, su álbum debut, “Melissa”, considerado por muchos como un EP.

Más allá de las clases impartidas en la destreza de Michael Dener, en su infinidad de explosivos solos o ese agudeza vocal de Mister Kim Bendix Petersen, los tintes a Sabbath más versátiles que jamás se podían haber escuchado hasta ese momento, recaían bajo el legado original de la banda. Una formación que tocaba diferentes palos estilísticos y que ve en “Don’t Break The Oath” como su versión más completa.

Esto último evidentemente viene bajo mi humilde y siempre discutida opinión, porque al fin y al cabo, para eso estamos, para disfrutar de estas grandes conversaciones/discusiones, que no hacen más que llevar la grandeza del heavy metal a los mejores recuerdos de cada uno.

Tenía mis dudas en si reseñar “Melissa” para esta ocasión, pero el favoritismo de “Don’t Break The Oath” como primer álbum que escuche de ellos, me pudo. Siendo un chiquitín de 11 años, hablamos de los primeros 90 claro, hacía que esa exploración musical por mi parte a tan temprana edad, tenga en los días del presente, al igual que tantos, un especial cariño.

Afilados como una navaja, “Don’t Break The Oath” muestra la influencia de Mercyful Fate para el género, más allá de las grandes esferas del mismo, monopolizadas por aquellos tiempos por el triunvirato Iron Maiden, Judas Priest y Saxon. En este caso, a Mercyful Fate siempre se le enfocó en las vertientes más extremas del mismo por aquellos tiempos, son muchos los que elogian sus coqueteos con el black metal al tiempo que aumentaban ese ritmo en un estilo más reconocido y en pleno auge por aquellos años como el thrash.

Como he dicho antes, en la versatilidad y sus muchos palos a los que tocar, residía la grandeza de Mercyful Fate y “Don’t Break The Oath” es una clase impartida como culto al satanismo y a las ciencias más ocultas. Un trampolín hacía el metal extremo de principios de los 80 sonando tan malvados como muy pocos.

Nuevas ideas se imploraban bajo el paradigma que hacía crecer en la sombra al heavy metal y en pistas como “The Oath” llevan esa nomenclatura básica del estilo pero pegadiza en el buen hacer de los daneses. Los cambios de tiempo en la progresión del redondo también son otro de los puntos a destacar, “Welcome Princess Of Hell” no es tan poderosa como el conjunto del álbum, pero es en esos 4 minutos dónde se puede ver como la simplicidad de un buen riff puede hacer mella en la cabeza de uno con la suficiente atracción para que te olvides del resto de elementos. La rapidez y destreza de la banda inician la génesis del álbum con la importante “A Dangerous Meeting” recordando la importancia de un año como 1984 para los anales del estilo. El trabajo de guitarra es tan rápido como potente, mientras que las voces, más allá de ese falsete agudo de King Diamond, expresan hermosura en sus melodías, muy alejadas del contexto oscuro en la lírica del álbum. Por el contrario, “Nightmare” es más lenta, notando más presencia en la batería de Kim Ruzz. La atmosfera en los mejores solos del álbum posiblemente recaiga su protagonismo en “Desecration Of Souls”, pura atracción en este “Don’t Break The Oath”, tanto así como ese preludio a su cierre con “To One Far Away”, secundada en esta ocasión por una de las más recordadas en la discografía de Mercyful Fate, “Come To The Sabbath”, pura magia negra cernida sobre nosotros utilizando ese clavicordio de naturaleza medieval. Puedes notar como esa influencia Black Sabbath brilla más que nunca en la oscuridad a través de esta pista que cierra el álbum, derrochando esa tétrica poesía siempre caracterizada por King Diamond, casi teatral en este aspecto, en una de las mejores aquelarres vividas en los 80.

“Don’t Break The Oath” es una colección de memorables riffs que al fin y al cabo, se convirtieron en uno de los mayores testamentos en la historia del heavy metal ochentero. Con más de 35 años a su espalda y siendo uno de las mejores alabanzas en su amplia exploración, más allá de los primitivos inicios del estilo, con más músculo y distorsión, los acordes y riffs se afilarían más para entrar en esos finales de los 70 y principios de los 80, dónde esa segunda oleada, elevaría aún más la ambición de sus composiciones o la vertiginosidad de sus ritmos. En medio de todo esto, se encontraba la detonación surgida en las tinieblas de Mercyful Fate.

 

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